Las artistas María Rojas y Laura Budia Piña cerraron la primera edición de Sagita Magma con un banquete posthumano en una acción final donde confluyen arte, tecnología y ecología. Sagita Magma no es cuerpo, ni dato, ni metáfora; pero, como todo organismo vivo, tiene un principio y un final, al menos temporal, esperemos. Llega a su fin con un último giro de guion de un ciclo que durante meses ha llenado de filosofía las aulas universitarias de Cuenca. El menú magmático arrancó dando rienda suelta al impulso caníbal, o cómo comerse lo humano; continuó con un segundo plato que mató …