Laila Yousef: “Han convertido Gaza en el infierno en la Tierra”

Laila Yousef es doctora en Filosofía y activista por los derechos del pueblo palestino. En la actualidad es profesora de en la Universidad Complutense de Madrid, también lo fue en Saint Louis University, Endicott International y Universitat Oberta de Catalunya. Además posee el Certificado de Estudios en Seguridad y Defensa del CESEDEN. Hace unas semanas participó en el Congreso Biopolítica y Fronteras celebrado en la Universidad de Castilla-La Mancha.

El 7 de octubre de 2023, Hamas desató una tormenta de caos en el sur de Israel, con un ataque sorpresivo, causando la muerte a más de mil israelíes. El asalto ha sido catalogado como el más devastador que ha enfrentado el país desde su fundación. Para comprender la historia de la ocupación israelí la filósofa Laila Yousef explica que “la historia de la ocupación israelí de palestina tiene amargas raíces, tiene décadas de contexto y es muy importante contextualizar esta historia y comprender los orígenes. Toda la ocupación y el sufrimiento desencadenado a lo largo de estas décadas se remonta a la Nakba, la tragedia palestina que ocurre en 1948 cuando la creación del estado de Israel se produce la expulsión de alrededor de unas 750.000 personas de sus casas, algunas de ellas aún conservan las llaves de sus hogares. Viviendas a las que no pueden volver”.

A lo largo de las sucesivas etapas de la ocupación especialmente en 1967 Israel ocupa Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, Los Altos del Golán Sirio y el Sinaí Egipcio. Hoy en día Jerusalén Este, Cisjordania y los Altos del Golán Sirio siguen ocupados. Aunque Gaza se desocupó en 2005, desde el 2007, cuando Hamás accedió al poder. “La Franja ha estado sometida a un bloqueo que la convierte en una prisión al aire libre. Los ciudadanos gazatíes no pueden entrar ni salir y son sometidos a restricciones terribles, manifiesta Laila Yousef. Aproximadamente el 94 % del agua no es potable, según las Naciones Unidas, las condiciones de vida eran trágicas, lo que hacía complicada la vida humana, sin embargo, ahora con la respuesta de Israel, estos castigos colectivos se han intensificado”.

Ante la incredulidad del fallo por parte de la inteligencia militar israelí ante un ataque tan bien organizado, se ha extendido la opinión de que forma parte de una estrategia, a lo que que “creo que nadie puede responder a eso y será la propia sociedad israelí la que pedirá explicaciones a sus dirigentes, lo que sí  parece,  según  los  analistas,  bastante  grave,  es  que  gran  parte  de  las  tropas  israelíes  habían  sido  concentradas  en  Cisjordania  para  proteger  a  los  colonos. No olvidemos que Cisjordania también está siendo ahora sometida a graves ataques y se han producido muchos asesinatos de palestinos también en Cisjordania, donde no gobierna Hamás. Llama la atención que un ejército tan sofisticado, con tantos medios de vigilancia e inteligencia, no sea capaz de detener o apuntar a los objetivos concretos que dicen que buscar. En su lugar, están arrasando literalmente y desolando a toda la franja de Gaza. Se les pide por parte de Israel a la población del norte que huyan al sur, en el camino y en el propio sur, se ven sometidos a la misma violencia por parte de la población”.

Según la opinión de la profesora, “la ocupación israelí se produce ante una total impunidad a la hora de incumplir las resoluciones de Naciones Unidas, especialmente la Resolución 242 que establece que Israel debe retirarse de los territorios ocupados. Si retrocedemos aún más en el tiempo, recordamos la propia partición que establece las Naciones Unidas de Palestina en 1948, que dictamina que deben crearse dos estados. Sin embargo, ¿Dónde está el estado palestino?, La inexistencia de dicho estado es la demanda persistente. A la luz de la impunidad y ante la ausencia de cualquier entidad capaz de hacer cumplir las resoluciones de la ONU, la atención en estos momentos se centra en detener lo que considero que es una masacre, un genocidio y una limpieza étnica”.

Otros aspectos que denuncia Laila Yousef es que Israel está poniendo el foco de sus ataques en hospitales, justificando que dentro se esconden los enemigos, mientras que masacran a enfermos, bebés en incubadoras, mujeres, hombres y niños que se estaban refugiando en dichos hospitales. “Los civiles no pueden ser blanco de ataques deliberados, pero en esta guerra estamos viendo todo lo contrario”. 

Según la filósofa, en estos momentos la prioridad absoluta debe ser “el cese de la guerra, es decir, que acabe el asedio a Gaza, porque la población civil no solo está siendo bombardeada de manera continua, sino que también enfrenta la escasez de agua potable, de medicinas y de alimentos. Actualmente la población ya está bebiendo agua del mar para poder sobrevivir. A lo que se suma el corte de electricidad y de telecomunicaciones con lo que se impide mantener el contacto con la familia. La situación es trágica. Los doctores limpian las heridas con vinagre debido a la escasez de material. Las mujeres dan a luz por cesárea sin anestesia, los niños escriben los nombres para ser reconocidos en caso de fallecimiento. Estamos en un paso en un punto en el que el primer paso debe ser simplemente el fin de esas medidas del ejercito israelí, que están conduciendo un genocidio a los ojos de todo el mundo”.

“Es importante seguir denunciando, seguir comentando y seguir sobre todo explicándole a la gente que el origen del problema es la ocupación que lleva décadas produciéndose”

La política israelí “pretende infligir más daño a través de la negación. Desde la Declaración de Balfour de 1917 es cuando se dice literalmente  que una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra, olvidando que allí desde hacía siglos existía una comunidad palestina mayoritaria, hablamos del 94% de la población. En esta Declaración se habla de que no hay que perjudicar a las comunidades no judías existentes en Palestina. Ni siquiera se refieren a ellas por su nombre. No se les reconoce de ninguna forma, ni como sujetos políticos ni como sujetos”, detalla Laila Yousef.

“La estrategia de Israel es decir que los palestinos no existen. Sin embargo, la fuerza de la resistencia palestina radica en la autoconciencia que tienen como pueblo. Su existencia e identidad se puede observar en distintos aspectos de su cultura popular. El pañuelo típico palestino, conocido como “Kufiya”, se utiliza en otros países árabes y los hay en diversos colores. Este pañuelo, en sus líneas, representa los caminos, mientras que en la parte inferior se representan las hojas de olivo. El olivo representa la resiliencia; es un árbol fuerte y resistente que perdura a lo largo del tiempo. En la parte central se representa una red de pescador; esto quiere decir que el palestino tiene una conexión muy profunda con la tierra. De hecho, este pañuelo se popularizó hace décadas entre la población agrícola, llegando a las capas de las clases medias desplazando otros tocados que usaba la burguesía. Esto provocó una especie de democratización de esta prenda de vestir, que ahora mucha gente lleva, incluso en Occidente como bufanda para protegerse del frío”, explica Laila Yousef.

“Estos imaginarios culturales muestran la conexión del pueblo palestino, como el mismo bordado de punto de cruz o tatriz que realizan las mujeres palestinas. Israel es consciente de esa identidad palestina, construida  además  en  conjugación  con  su  identidad  de  árabe,   específica  y  particular  donde  reside  su  fuerza, hasta el punto de que se han llegado a prohibir las banderas palestinas, que han convertido a las sandías en símbolos de resistencia por tener los mismos colores que la bandera palestina”, explica Laila Yousef. “Las sandías se han convertido en símbolos porque llevan los colores de la bandera palestina. Otro símbolo es la llave, por esas familias que aún conservan las llaves de sus hogares de los que fueron expulsados en la Nakba. Israel intenta negar esa fuerza palestina e incluso intenta apropiarse de los productos culturales y de la gastronomía misma. Israel inflige castigos colectivos destruyendo extensas hectáreas de olivos, porque sabe que es una fuente de ingreso para muchas familias y porque además, esos olivos han pertenecido durante generaciones a familias palestinas. Al arrancar esos olivos, saben que están tocando una fibra sensible en esas familias”.

Texto de Karina Mateo con fotos de Beatriz Coronado y Paz García para La Circular

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