
Nadie hubiera imaginado que el folk también estuviera germinando sus semillas bajo el asfalto de Madrid. Como diría el poeta Castrillejo: “En cada grieta del suelo / Hay diez semillas que sueñan / Con ser encinas y robles”. Un movimiento germinado muy lejos del Madrid que tuvo un capítulo destacado cuando, hace cuarenta años, La Musgaña se instaló en esta villa.
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Justamente, la celebración de ese aniversario será el evento central de la edición de 2026 del festival Folklor(es), que reunirá a Carlos Beceiro y Jaime Muñoz con muchos invitados sorpresa el próximo 28 de mayo en el Teatro Pavón. “Lo de La Musgaña este año es una locura porque es el regreso a los escenarios, puntual y excepcional, que deseábamos todos”, explica Laura Poggio, directora del festival. “Yo he crecido yendo a ver a La Musgaña y para mí es un lujo”.
Una figura clave para entender este arraigo de la música tradicional es Laura Poggio, asesora de la Fundación Música Creativa, que desde 1985 es un centro pionero y donde nació el Máster en Interpretación del Folklore de la Península Ibérica, “que es único en su especie porque es el único que existe en España, ha sido pionero y que sea una titulación oficial la verdad es que es un orgullo”, explica la propia Poggio. Festival y formación, muy ligados porque, según la directora, “lo que hacemos es acompañar, es aprovechar toda la buena oferta de programación que damos desde la Fundación, incluyendo e integrando a todos estos jóvenes artistas que salen de nuestra cantera, de tal manera que al final es un proceso orgánico que nos ayuda a ambos”: festival y máster.

Esta quinta edición del Festival Folklore(s), programada entre el 28 y el 31 de mayo en enclaves del centro de Madrid como el Teatro Pavón, la Sala Galileo Galilei, el Círculo de Bellas Artes o la plaza de Ópera, reivindica que “es verdad que la cultura tradicional de Madrid, que parece que está despojada un poco de toda identidad por ser ese crisol de culturas que conocemos, pero existe. (…) Y puesto que Madrid es ese centro donde se juntan todas las personas que no son de Madrid, ¿por qué no va a ser la plaza del pueblo? Al final debería ser esa plaza de pueblo donde se junten todas esas culturas y todas esas tradiciones”.
Como explica, este festival “es un sueño de un grupo de personas que está dentro, entre las que me incluyo. Somos bastante frikis del folklore. La mayoría hemos estudiado clásico, que es lo que había en ese momento, pero si hubiese podido elegir, hubiese estudiado folklore… Ha sido la música que realmente me ha tocado la fibra”.
La programación de la quinta edición de Folklore(s) es casi un registro estratigráfico de las últimas cuatro décadas de la música de raíz en la península. Desde la apertura oficial, que tendrá lugar en el Círculo de Bellas Artes mediante una grabación pública de pódcast a cargo del programa Entrelares de Radio Círculo, conducido por la periodista Sonia Frías, el cartel superpone las corrientes históricas del folk de los años ochenta con proyectos contemporáneos de electrónica y percusión ibérica como Delameseta o el ensemble Ibérika Baraka, conformado directamente por el alumnado del máster superior.

El eje histórico de esta edición se centra en el Teatro Pavón, donde se ha programado el concierto de reaparición puntual de La Musgaña por su cuarenta aniversario. La banda, fundada en 1986 por Enrique Almendros, Jaime Muñoz y Carlos Beceiro, introdujo las gaitas de fole, las zanfoñas y las flautas de tres agujeros en los circuitos de la música folk urbana.
La convivencia intergeneracional vivirá un momento cumbre en la Sala Galileo Galilei. Antes de la actuación de Delameseta, el festival presentará el documental Viva quien canta y quien baila, seguido de un encuentro directo en el escenario con seis mujeres mayores procedentes de Peñaparda, un municipio salmantino de la comarca de El Rebollar que conserva una técnica de percusión singular basada en el toque del pandero cuadrado con porra y mano.
“Nos interesaba mucho que esta charla con seis mujeres de Peñaparda fuera unida a la actuación de Delameseta y que los chavales que vienen a escucharlos y a bailar ese folklore absolutamente moderno y reinventado escuchen antes a estas señoras de Peñaparda. Van a alucinar. Y que vean que todo esto que parece tan antiguo realmente se le da la vuelta a la tortilla y acaba siendo ultramoderno. Como alguna vez escuché a Pablo Martín Jones, a todo el mundo le gusta el folklore, lo que pasa es que no lo saben”, explica Laura Poggio.

Sinceramente, “hemos tenido momentos en los que hemos pensado que el festival no podría sobrevivir. Todo lo que se saca nunca llega a cubrir y tiene que asumirlo la Fundación, pero sirve para demostrar que hay un interés en Madrid por el folklore. El primer festival lo hicimos en el Café Berlín con un presupuesto irrisorio”, explica Poggio. “El año pasado tuvimos el concierto de Rozalén y el Ensamble de Folklore en el Auditorio Nacional merced a una ayuda del Ministerio, y ese concierto nos permitió cubrir las pérdidas de lo anterior”.
Dentro de su amplia programación, disponible en la página web del festival, destacan también las actividades gratuitas y abiertas al público, como “Folklore en la calle: música y baile de nuestra tierra”, dinamizada por Kike Arias y prevista para el 30 de mayo a las seis de la tarde. La propuesta busca recuperar el baile tradicional en el espacio público madrileño. “El año pasado pusimos por primera vez que se baile en la calle, y mira que es difícil pedir permisos para que se baile en la calle en Madrid. Pero dijimos: ‘Vamos a lucharlo’”, explica Laura Poggio.
La programación incorpora además la actividad “Ruta folklores de Madrid”, guiada por Ismael Clemente Ortego, integrante de Ursaria, que plantea un recorrido a pie por algunos de los escenarios más emblemáticos del folklore madrileño para descubrir la memoria musical y las historias menos conocidas de la ciudad. Sobre el éxito de estas rutas, Poggio destaca que “Ismael es un grandísimo contador de historias. Hace un post en sus redes y diez minutos después se han agotado las entradas”. La directora del festival añade además que “es un lujo darse un paseo con Ismael por Madrid”.
En una ciudad acostumbrada a consumir cultura en solitario a toda velocidad, Folklore(s) propone lo opuesto: escuchar despacio, bailar juntos y recordar que todavía existen tradiciones capaces de reunir a desconocidos alrededor de una canción. Orgullosas de ser un país de pandereta.