Ese lugar donde nos encontramos, donde pasan la vida en común y llegan los viajeros. Ese espacio circular (o no) donde conversar, cantar, bailar, pintar, escribir o soñar.
Recorriendo Cuenca con el libro de Herminio Lebrero bajo el brazo comenzamos a prestar atención a estos pequeños detalles que normalmente nos pasan desapercibidos. Esta mañana nos hemos fijado en el monumento que dedicó el Ayuntamiento de Cuenca durante la dictadura de Primo de Rivera (1926) a los soldados de la provincia de Cuenca que murieron en África realizado por el escultor Marco Pérez que ha sobrevivido a más de noventa años de avatares. Sobre este monumento se centra uno de los capítulos del libro “Lugares de Memoria Institucionalizada en Cuenca (1877-2017). La Historia que perdura”, que nos ha remitido …