Macbeth bebió de su cáliz envenenado

Por Lucía Torres

El retorno de un clásico: Shakespeare sigue vivo

Por Jennifer Bernal

El Teatro Colón y la Compañía Estable representan Macbeth bajo la dirección de Pedro Salazar, como parte de la colaboración de Colombia en el Festival de Almagro. Esta producción nació como iniciativa del Ministerio de Cultura para celebrar el año Shakespeare, según Salazar. En esa versión, intenta entrar en la cabeza de Macbeth a través que la palabra, el movimiento, las luces y los efectos. Invita al público a un universo extraño y, a la vez, contemporáneo. Pedro Salazar también resalta que está “impregnado con una profunda psicología del terror”.

Macbeth

Se encienden los focos y comienza la obra, nos trasladamos a un espacio umbrío y frío, donde un soldado herido informa que han vencido a la rebelión gracias al valiente Macbeth. Por esto, el Rey Duncan le recompensa con un título más alto que el suyo. Lo más sorprendente es la originalidad del vestuario al mezclar un estilo religioso, escocés y punk.

Mientras tanto, en otra parte las tres brujas anuncian a Macbeth que se convertirá en Gobernador de Cawdor y, después, en Rey de Escocia. También predicen que los hijos de Banquo serán reyes, pero ambos piensan que son mentiras hasta que llegan soldados del rey y felicitan a Macbeth por ser Gobernador de Cawdor. Al contarle la noticia a su mujer, esta actúa como la voz del mal y la ambición que consigue corromper a Macbeth para asesinar al rey y, de esta forma, conseguir su destino. Lo que no es capaz de conseguir es quitarse el color rojo de sus manos.

Se puede ver las dudas de Macbeth, los monólogos dentro de su cabeza, cuando el resto del escenario se congela y él se ilumina como si estuviese solo. Seguramente, Macbeth podría haber seguido siendo fiel al rey y esperar a su destino sin tener que cometer ningún crimen, pero la ansia e impaciencia de su mujer hace que lo cometa.

Inculpan a los guardias que protegían al rey, pero los hijos de Duncan, Malcolm y Donalbain, huyen por sospechar una traición y temer por su seguridad. Lady Macbeth desencadenó la ambición y la desesperación por mantenerse en el poder y, esta vez, Macbeth ordena matar a Banquo y a su hijo. Sin embargo, se vuelve en su contra cuando durante la cena le visita su espíritu ensangrentado, vemos los delirios y las visiones de Macbeth, por lo que decide volver a preguntar a las brujas sobre su destino. Estas le dicen que ningún hombre nacido de una mujer podrá vencerle y que no será derrotado hasta que el bosque de Birnam se levante. Macbeth se tranquiliza ante la amenaza de una rebelión, aun así, va al castillo Macduff, un noble que sospechaba de él, y asesina a toda su familia y criados.

El ejército de Malcolm se camufla con ramas del bosque de Birnam para acercarse al castillo de Macbeth sin ser vistos. El bosque se levantó. Macbeth, confiado en su victoria, se enfrentó a los soldados, pero cuando llegó Macduff, se vio el engaño de las brujas y el de su destino. La madre de Macduff murió en el parto y tuvieron que sacarlo por su tripa, él era el hombre que no nació de una mujer y el que podía derrotarlo. Macbeth murió y Malcolm fue coronado rey.

La historia retrata las consecuencias de la ambición y de cómo una persona puede corromperse por la influencia de otros o por promesas imposibles. Lejos de ser nada más que el pasado, vemos este argumento en cualquier tiempo y espacio, la lucha por el poder y la creencia de que el fin justifica los medios.

Textos de Lucía Torres para Especies de Espacios

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El Teatro Auditorio de Cuenca acogió el pasado jueves Macbeth de Guiseppe Verdi, la ópera que regresa a los escenarios después de cuatrocientos años tras su primera presentación ante el público. Esta obra de William Shakespeare, ambientada en la Escocia del siglo XI, que dramatiza los efectos físicos y psicológicos de la ambición política en aquellos que buscan el poder por sí mismos y representa las crudas consecuencias, cobra de nuevo vida. La encargada de posarla sobre el escenario es la Ópera Nacional de Moldavia, una compañía que cuenta con orquesta propia, coros, solistas e, incluso, ballet, y dedica gran parte de su tiempo a extender sus horizontes entre países como Inglaterra, Francia o Alemania.

La obra, dividida en cuatro actos, se centra en relatar la vida de un personaje histórico, Macbeth, quién fue rey de los escoceses. Macbeth y Banquo, victoriosos generales del rey Ducan sobre los rebeldes, encuentran a unas brujas que vaticinan que Macbeth será el rey de Escocia y que los hijos de Banquo reinarán. La profecía se hará realidad. Macbeth mata a Ducan, y pasa a gobernar en su lugar. Después asesinará a Baquo, instigado por su esposa, y las brujas le dirán que seguirá siendo rey hasta que el bosque de Birnam no se acerque a su palacio. Finalmente, Lady Macbeth y Macbeth morirán.

Macbeth fue la primer obra que Verdi escribió en honor a Shakespeare, el autor por excelencia que le hacía trasladarse de escenario y sentir una afinidad única e irremplazable. Con la creación de esta obra, Verdi descubrió un potencial que parecía no haber existido en él hasta dicho momento. Desde profecías cumplidas hasta paisajes fantásticos conforman esta estremecedora historia. Una obra que deja boquiabierto y sin palabras a todo aquel que se atreve a pasar un par de horas en el teatro visualizandola. Lo cierto es que Macbeth no solo ha pasado por manos teatrales, sino también cinematográficas, literarias, adaptaciones musicales, entre otras. Un espectáculo que cautiva al público con la música y la danza acompañada del ansia conservar la corona y la decisión de Lady Macbeth.

Texto de Jennifer Bernal. Fotografía de Sergio Rubio para #makinguclm

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