
La silueta del volcán Cotopaxi en el cartel diseñado por Mar Figueroa ha presidido una edición de La Mar de Músicas con Ecuador como país invitado. Más allá de las temperaturas volcánicas que han acompañado al festival, el volcán se ha revelado como la imagen central de esta edición. Al recoger el Premio Paco Martín de las Músicas Globales 2026, Carola Moccia, conocida como La Niña, evocó al Vesubio, el volcán sobre el que gira la cultura napolitana.
El galardón le fue entregado por la periodista Laura Piñero y por el director de La Mar de Músicas, Eugenio González En su laudatio, Piñero recordó que Carola Moccia creció “entre el mar y el volcán”, una geografía emocional que, a su juicio, explica buena parte de su universo creativo “Bajo la superficie siempre hay algo moviéndose”, afirmó, aludiendo al Vesubio como metáfora de una tradición que permanece viva y en constante transformación Esa herencia alimenta una propuesta artística que investiga las raíces populares para proyectarlas hacia la contemporaneidad y define a La Niña como una creadora fuerte, salvaje y libre

Se trata de una propuesta que abraza la tradición y que, después de su periplo londinense y de sus primeros trabajos en inglés, ha retornado al napolitano como vehículo de expresión. “Nunca una lengua es pequeña si es capaz de emocionar más allá de sus fronteras […] El Mediterráneo nos enseña que las culturas no son islas, se encuentran, dialogan y siguen viviendo unas dentro de otras”, explicó al recoger el premio vestida de rojo cinabrio que evoca a la pintura romana, pero también a la fuerza telúrica del Vesubio.
Su voz, oscura y terrosa, recorrió con naturalidad registros muy distintos, desde la contundencia del canto popular hasta pasajes más íntimos. Antes de interpretar “Oinè”, defendió que “la verdad y la respuesta, más que la verdad, está en el instinto antes que en cualquier explicación”, una reflexión que resumía el espíritu de sus últimos trabajos. La acompañaban sobre el escenario Alfredo Maddaluno (KWSK Ninja), su alter ego creativo; Francesca Romana Di Maio, a las castañuelas y la percusión; y Francesca Del Duca, responsable de la percusión y los coros Habitual colaboradora del actor Stefano Accorsi en el espectáculo Nessuno. Le avventure di Ulisse, Del Duca aportó una sólida base rítmica, construida sobre instrumentos tradicionales de la música popular napolitana, que reforzó el carácter ritual de la puesta en escena.

En el álbum Furèsta que presentó sobre el escenario, el componente electrónico ha cedido peso a la percusión, la madera, el cuero, las nacchere (castañuelas) y la flauta, apoyándose en la tammurriata y otras músicas campesinas del sur de Italia
Como momento único, destacó la versión de “Maruzzella”, el clásico de Renato Carosone que también popularizó el cine a través de John Turturro. La Niña la presentó como una canción de amor muy antigua de su tierra, muy famosa, y advirtió que su versión sería “muy preciosa y muy loca”. Interpretada únicamente con la voz procesada por un vocoder, la versión trasladó la tradición napolitana a un lenguaje performativo, femenino y ritual, en el que conviven el canto ancestral, la electrónica y la poesía.

Acercándose al final, ya con el público rodeando el escenario, interpretó “Manalonga”, inspirada en la bruja del pozo con la que se asustaba a los niños para impedir que se acercaran. “De verdad, ¿debemos tener miedo de Manalonga? ¿O de quién arrojó a Manalonga al pozo?”, se preguntó, convirtiendo al personaje en una figura de las mujeres condenadas por el miedo y el prejuicio. El concierto culminó con “Tu”, tema grabado originalmente junto al cantautor napolitano Franco Ricciardi, que puso el broche final definitivo de La Mar de Músicas 2026 en el escenario del antiguo CIM.
La Niña actuó el 26 de julio de 2026 en el Auditorio Paco Martín del Parque Torres, dentro de La Mar de Músicas de Cartagena. La acompañaron Alfredo Maddaluno (KWSK Ninja; mandolina, teclados, electrónica y coros), Francesca Del Duca (percusión y coros) y Francesca Romana Di Maio (castañuelas y percusión).
