
Pues por si quedaba alguna duda, la respuesta es sí. Rodrigo Cuevas volvió a cantar su particular versión de ‘Cartagenera morena’ en el Auditorio Paco Martín. No había duda. Incluso veinticuatro horas después, las lentejuelas del asturiano seguían deslumbrando entre los asientos del Parque Torres. O quizá es que más de uno compró sus falsas feromonas “La Belleza” y se le puso cara de Rodrigo.
Rodrigo Cuevas, cada día más Rodrigo, se quitó el corsé que le apretaba en el show pandémico de Manual de Cortejo, con el que se convirtió en estrella. Después vino Manual de Romería, que también paseó por entre estas tablas, y el autobús de los Kiss, en el famoso vídeo con la Ronda de Motilleja en el “Kiss Bus” que circuló por redes en aquella edición.

Regresó en 2026, divo total, con las entradas agotadas, a montar su cabaret, que entre locura y chiste grueso va soltando afiladas verdades. El escenario se convirtió en un chigre transformado en music-hall clandestino y disidente, un lugar donde se reivindica la belleza. “Yo quiero hacer mi cabaré porque yo quiero hablar de lo que a mí me da la gana. Yo estoy harto de hablar de lo que le da la gana a otros… Si tú estás en primero de la ESO y no sabes todavía lo que es la vida, no sabes comportarte, no sabes en qué siglo estamos, pues siéntate y aprende”, declaró Rodrigo desde el escenario.
Rodrigo tiene la capacidad de hacer sentir al público parroquianos de esta taberna intergeneracional donde conviven pasodobles, muñeiras, trip-hop, pop electrónico o todo lo que pase por las manos creativas del asturiano, logrando que lo hiperlocal resulte reconocible para cualquiera. Todo esto, con el indispensable recordatorio a Rambal en el tema “Rambalín”, de quien dijo que “lo que perdió de gloria, pues por lo menos con esta canción que lo gane de eternidad”, queda teñido de provocación y de “despiporre” escénico hasta llegar al desnudo integral.

Si en el disco se hizo acompañar de Ana Belén, Mala Rodríguez, Massiel, Grande Amore o Tarta Relena, sobre el escenario le acompañaron las grabaciones con Rossy de Palma, la imprescindible Mapi Quintana, los músicos Rubén Bada, Juanjo Díaz y Tino Cuesta, y ese cuerpo de baile bautizado como “Las perfectas”, formado por Blanca de Cosío, Paula Naves, Pablo Dávila y Máximo Ramírez, que dieron vida a este cabaret “ambulante”.
Ese despiporre se articuló en casi dos horas de show divididas en bloques hilvanados por las divertidas intervenciones en pantalla de Rossy de Palma. Un viaje escénico que arrancó con la presentación de Manual de Belleza al ritmo de “Un mundo feliz”, se adentró en la memoria colectiva con “Rambalín”, y terminó desatando la locura colectiva en el Parque Torres cuando sonaron temas como “Veleno”, “Más animal” o “¿Cómo Ye?!”. Desde las plumas blancas del inicio hasta la fiesta final, el espectáculo describe un arco narrativo que transitó del hedonismo a la libertad sexual sin dramatismos ni tabúes.

Con el pulso de la revista de variedades, Rodrigo Cuevas iba encadenando pequeños diálogos con el público e interacciones con sus acompañantes, hasta alcanzar el clímax con la melancolía de “El día que nací yo”, el pulso electrónico de “Una muerte ideal” y el broche de “La Fiesta”. El concierto fue una absoluta celebración del placer.
Como escribe Carlos Granés en Salvajes de una nueva época al hablar de esos creadores que buscaban en la raíz más arcaica una fuerza renovadora, Rodrigo Cuevas encarna a ese salvaje, el que bebe del folclore para convertirlo en vanguardia, erigiéndose como la mejor alternativa al aburrimiento.
Concierto de Rodrigo Cuevas en el XXXI Festival Internacional La Mar de Músicas. Celebrado el jueves 23 de julio de 2026 a las 23:00 horas en el Auditorio Paco Martín del Parque Torres de Cartagena, con el cartel de entradas agotadas. Presentación de su nueva gira y tercer álbum, Manual de belleza (2026), coproducido junto a Eduardo Cabra.

