Lope de Vega en LamaraÑa 

Por José An. Montero

Este ha sido el verano del retorno de Odiseo. El retorno del mito clásico en versión hollywoodiense de Christopher Nolan con una duración de tres horas, que en homérico equivalen a catorce, el tiempo que se necesita, a velocidad normal, para leer el texto original. Una Odisea cinematográfica Exprés de un Ulises que lleva más de tres mil años regresando a Ítaca. Porque los clásicos no se agotan nunca, como escribe Mary Beard en el recientemente traducido Los clásicos sin filtro, siempre que sigan planteando un “desafío disruptivo” y no se conviertan en esos “antepasados intocables a cuya sombra deberíamos sentirnos afortunados de poder acurrucarnos”.

LamaraÑa Teatro plantea la idea escénica de representar las cuatrocientas obras que se conservan de Lope de Vega en algo más de una hora. Algo que, en tiempos anteriores a TikTok, podría parecer imposible, hoy resulta algo menos disparatado si La dama boba puede resumirse así: “Finea es una chica a la que todos toman por tonta, hasta que se enamora y empieza a espabilar. El lío llega cuando ella y su hermana Nise se meten en un enredo de amores, celos y bodas”. 

Lejos de este reduccionismo extremo, LamaraÑa Teatro aborda la inmensidad de la obra de Lope con las herramientas de la comedia, el clown, la improvisación y el musical, a un ritmo vertiginoso y con una preocupación explícita por acercar el texto al público, según explicaron en el coloquio posterior propio de FETALe: «Lope era un autor popular. (…) Por eso, si hacemos Lope, tenemos que intentar que su teatro llegue al máximo de personas posibles».

En Lope Exprés encontraremos sintetizadas La dama boba, El perro del hortelano, El castigo sin venganza, La serrana de la Vera o Fuenteovejuna, entre otras, cada una con un enfoque y un estilo propios, tanto musical como escénico. El montaje conserva también joyas del verso original, como el monólogo de Laurencia en Fuenteovejuna, los versos sobre la transformación de Finea por el amor en La dama boba o los diálogos entre Diana y Teodoro de El perro del hortelano.

Lope, sin embargo, es solo una excusa para mirarse al espejo, para construir una suerte de autobiografía de las integrantes de LamaraÑa Teatro. El motor argumental es la necesidad de dos actrices de salvar su compañía, a las que se suma un tercer personaje que sube por primera vez a las tablas y ya no podrá bajarse de ellas. Actrices reales que interpretan a actrices ficticias, convertidas en sus alter ego, y que, a su vez, representan innumerables personajes de Lope. Algo aparentemente complejo que, en apenas unos minutos, se asume con naturalidad desde el patio de butacas.

Un ejercicio de metateatro que trasciende el juego escénico para establecer un paralelismo autobiográfico, como dejó explícito María Martínez de Tejada en el coloquio posterior: “Yo escribí esta obra hace diez años. No tenía música, no tenía nada. Era una obra que escribí porque me retiré del teatro y luego volví”. La obra parte así de ese texto, recuperado después de alejarse temporalmente del oficio y regresar a las tablas junto a Bea Ortega y Rebeca Torres. Con ellas creó LamaraÑa Teatro hace casi quince años, un proyecto en el que confluyen tres trayectorias que siguen teniendo recorridos propios fuera de la compañía.

“Señoras y señores”, proclaman desde el escenario, “el teatro ha muerto”. “¡Viva el teatro!”, podríamos continuar, entre la resonancia nietzscheana de una muerte que obliga a preguntarse qué puede ocupar su lugar y un ejercicio de supervivencia casi dinástica que se remonta a las grandes actrices del Siglo de Oro, Josefa Vaca, Jerónima de Burgos y Francisca Bezón, convertidas también en personajes de la función, en una capa más de este juego de matrioskas. 

Hay muchas más referencias de las que puede asumir esta crónica y algunas parecen prolongar el juego autobiográfico de LamaraÑa Teatro o apelar a la memoria de los propios espectadores. Lorca, Los miserables, los códigos del musical, el flamenco, los concursos y programas de televisión, la cultura pop, los teléfonos móviles o las condiciones de trabajo se cuelan entre los versos de Lope. Porque, como escribió Italo Calvino, “Los clásicos sirven para entender quiénes somos y adónde hemos llegado”, aunque sigamos en el camino, como los cómicos de la legua.

Ficha técnica: Lope Exprés. Teatro musical. Producción: LamaraÑa Teatro y TNT. Idea original y dramaturgia: María Martínez de Tejada. Dirección: Manuel Asensio. Intérpretes: María Martínez de Tejada, Beatriz «Bea» Ortega y Rebeca Torres. Música: Beatriz Ortega, Chiqui Cienfuegos y Luis Navarro. Asesoría de verso: Rebeca Torres. Diseño de iluminación: Nacho Almarcha. Escenografía y vestuario: LamaraÑa. Duración: 65 minutos. Función: 22 de agosto de 2026, a las 22:00, en el Corral de Anuncia de Urones de Castroponce (Valladolid), dentro de la XXX edición de FETALe — Festival de Teatro Alternativo de Urones.

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