Kikolas, un niño y una escalera

Por José An. Montero

El aguilarense Quique Méndez, aka Jean Philippe Kikolas, recibió este año la Escalera de Honor de ARCA, un premio que reconoce su trayectoria artística y la estrecha relación que ha mantenido con el festival. Porque la escalera de ARCA ha servido para que muchos niños y niñas de Aguilar se subieran a ella y descubrieran el gran universo de las artes de calle. La de tijera, en cambio, necesita dos patas: una permite elevarse y la otra permanece firmemente asentada en el suelo. Y quizá ahí esté la clave de este “invento”: en que quienes un día se subieron a ella, como Kikolas, regresen para volver a abonar a su tierra parte de lo aprendido.

En esta edición tan especial, la primera en treinta y un años cuya programación ha diseñado Alejandro Rodríguez, tras la etapa fundacional y fructífera de Jorge Sanz Pulido, la Escalera de Honor a Kikolas es casi un reconocimiento al propio festival: la trayectoria que ha hecho de Aguilar un pueblo volcado en sus plazas, riendo y emocionándose junto a él. Un festival que, como recordó la alcaldesa, ha ido viendo crecer a Kikolas en sus calles, entrenando con las mazas, y que, en palabras del propio artista, ha crecido a base de “seguir picando piedra, piedra dura. Picando piedra dura para conseguir que esto siga de pie, siga fuerte”.

Antes de la entrega del premio de Honor, Kikolas presentó su nuevo espectáculo Inquieto ante sus paisanos y paisanas. Un payaso errante que llega a un lugar cargado de objetos y recuerdos. Un espectáculo que, leído en este momento y en este lugar, puede evocar buena parte de la trayectoria de Kikolas y convertirse también en un homenaje sincero al propio festival. Un homenaje al que se sumó Aguilar de Campoo, que agotó las entradas del espectáculo.

Si hace tres años Jean Philippe Kikolas instaló su carpa en la Isla de San Roque para presentar Duelo, un espectáculo donde los cuchillos volaban en un juego de humor negro y violencia fingida, entre persecuciones, mandobles y un enorme aspa de madera sobre la que el payaso ensayaba, con una crueldad casi juguetona, todo un catálogo de maneras de morir, en esta edición Kikolas da un giro de casi ciento ochenta grados, hasta hacer girar la pista sobre sí misma a ritmo de un gramófono.

Inquieto suma muchas capas: clown, manipulación de objetos, equilibrio, malabares y acrobacia, pero también mucho de teatro, el mismo juego de capas que se encuentra en la programación de ARCA y que Kikolas ha ido conociendo desde niño. Hay un poquito de cada cosa, todo engarzado con mimo, pues si arrancamos como payaso triste, pasamos a un frenético slapstick que evoluciona hasta los malabares y una gran fiesta colectiva final que no desvelaremos.

La complicidad absoluta del público, sin embargo, fue lo más bello de este espectáculo, nacida de su historia compartida, de los recuerdos colectivos que evocaba cada escena, provocando la carcajada segundos antes de que se produjera el gag, con unas ganas de compartir y de sentirse todos un poco Kikolas. Al final, el payaso errante tiene que volver a recoger sus desvencijadas maletas y seguir su camino, pero esta vez lo hará subido a una escalera desde donde podrá ver siempre Aguilar y un círculo de caras infantiles, de cualquier edad, con la boca abierta, riendo a carcajadas. El espectáculo debe continuar.

Inquieto, de Jean Philippe Kikolas, presentado dentro de la 32.ª edición de ARCA el 13 de agosto de 2026, en el Polideportivo Municipal. Autoría, dirección e interpretación: Enrique Méndez Martín (Jean Philippe Kikolas). Música: Diego Galaz. Escenografía: ATX Diseinua eta Sorkuntza. Vestuario: Celeste Figueredo y Nerea Benito. Con el apoyo de la Junta de Castilla y León y la Comunidad de Madrid. Propuesta de clown contemporáneo y teatro físico, sin palabras, que combina técnicas circenses e interacción con la escenografía. Tras la representación, Kikolas recibió la Escalera de Honor 2026 de ARCA en reconocimiento a su trayectoria artística.

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