
Aunque nunca será igual, desde hace treinta años es un rito acudir a la Tierra de Campos vallisoletana al menos a una de las veladas que organiza FETALe, en este caso en una de sus extensiones. Es una manera de coser territorio, cultura y comunidad, porque, como escribe Byung-Chul Han, “los rituales son prácticas narrativas (…) generadoras de comunidad”.
Quizá por eso estas veladas conservan algo de aquel fuego de campamento del que habla el filósofo. Un lugar alrededor del cual las personas todavía se congregan para contarse historias. Es una manera de recordar que hubo otros tiempos.
El ritual, como todo en la vida, va cambiando, y este año el concierto se celebró en el Museo del Pan de Mayorga, instalado en la antigua iglesia de San Juan y con varias vestiduras litúrgicas expuestas al fondo, en lugar de en la iglesia de Santa María. De un templo desacralizado de paredes desnudas a un museo con objetos religiosos como telón de fondo. Y Caamaño & Ameixeiras, expertas en ritologías, como programa. La noche terminó hasta con las olas de calor insoportables de este verano, con unas gotinas que marcaron la llegada de la Virgen de Agosto.

Hacía tiempo que teníamos pendiente este encuentro, desde que en 2021 publicaron su disco de debut, ¡Aire!, producido por Diego Galaz. Demasiadas casualidades habían impedido que tuvieran su merecido espacio en La Circular. Desde entonces han publicado Quitar o aire (2023), producido por Hevi (Malandrómeda), y colaborado con Rodrigo Cuevas, Fillas de Cassandra, Tanxugueiras o Tarta Relena. Parte de ese recorrido apareció en un directo donde la voz ocupa ahora un lugar mucho más relevante que en sus inicios.
Aunque podríamos establecer algunas comparaciones generacionales con las citadas Fillas de Cassandra, Tanxugueiras o Tarta Relena, Caamaño & Ameixeiras circulan por un camino propio, con el violín y el acordeón como punto de partida y una forma de acercarse a la tradición que “nace de la investigación para después transformarla en composiciones propias”, como explicaron en el coloquio final tan característico de este festival.

También recordaron cómo comenzó todo. Se conocían de vista y una amiga común, convencida de que debían tocar juntas y con la fama de Sabela como “la mejor acordeonista de Galicia” de por medio, las animó a formar un proyecto que con el tiempo se ha convertido en una de las propuestas más interesantes de esta corriente contemporánea inspirada en la música de raíz.
Con un auditorio lleno, incluso algo más de lo aconsejable por la reducción del aforo previsto, Sabela y Antía compensaron los problemas de visibilidad con un concierto cargado de sarcasmo y bromas y aplicaron a su manera aquello de que, si la montaña no va a Mahoma, ellas acabarían bajando a tocar entre la gente.
El reconstruido ábside de la antigua iglesia de San Juan, convertida en Museo del Pan, con las vestiduras litúrgicas expuestas en las vitrinas, Cristos, santos, cuerpos yacentes, vírgenes y ángeles músicos poblando las escenas religiosas, y la iluminación escénica en contrapicado, dominada por rojos intensos, dio un toque muy especial a todo el concierto basado en los rituales.

El concierto se apoyó especialmente en Quitar o aire, con el acordeón cromático de Sabela y el violín de Antía alternando el protagonismo y entrelazando melodías, mientras la voz, mucho más presente que en sus primeros trabajos, ampliaba las posibilidades en directo del dúo. Hubo espacio para la contención de “Ai de min”, la oscuridad de “O corpo aberto” o la picardía de “A pequena morte” y “Catro cousas”, grabada junto a Rodrigo Cuevas. También para salirse del guion con algún éxito pop sorpresa popularizado en los setenta, llevado a su terreno con acordeón, violín y voz.
También tuvo su guiño a la tierra castellana con la “Xota de vente comigo”, una pieza inspirada en los burgaleses Fetén Fetén y en el imaginario de las jotas castellanas. Diego Galaz, violinista del dúo burgalés, produjo además su primer disco. El final devolvió el concierto a su expresión más íntima: abandonaron el escenario y la amplificación para bajar entre el público y ofrecer el bis desenchufadas, rodeadas por los asistentes, con acordeón, violín y voz sin amplificar.

Caamaño & Ameixeiras se muestran cómodas en un directo con el público tan cerca. Hubo simpatía y sarcasmo a partes iguales, pero sobre todo mucha complicidad entre ellas que se extendía al público, permitiendo que las presentaciones se convirtieran en conversación con los asistentes, dejando espacio a lo que ocurre en cada momento, con bromas improvisadas y continuas referencias al lugar. Conservan así una espontaneidad que algunos grupos van perdiendo a medida que crece el tamaño de los escenarios y cada intervención, cada pausa y cada gesto empiezan a estar más medidos. Como escribió Péter Nádas, “Todavía recuerdo aquellas calurosas noches de estío, cuando la aldea cantaba suavemente bajo el gran peral silvestre”, aunque no hubiera perales.
Quitar o aire, de Caamaño & Ameixeiras, presentado dentro de la 30.ª edición de FETALe (Festival de Teatro Alternativo en Extensión) el 14 de agosto de 2026, a las 21:00 horas, en el Museo del Pan de Mayorga. Interpretación: Sabela Caamaño, acordeón cromático; Antía Ameixeiras, violín y voz. Producción musical: Hevi (Malandrómeda). Propuesta de folk contemporáneo basada en la música y el baile de raíz gallega y en la investigación de la ritología popular.