Crónicas de cultura conquense.
Los ojos de la mora parecen mirarnos desde el cerro de la Majestad, pero en realidad sólo pueden ver el río Júcar arrastrando al tiempo y llevándolo en forma de tierra hasta las ollerías. En la pared un cartel avisa: “Entre lo apolíneo y lo dionisíaco”. No estamos sólo para Quevedos. En las demás paredes de la sala, las tierras del Júcar convertidas en arte. Llega la hora en la que Apolo también se deja llevar por las verdes aguas. Atardece. Entre Dionisos y Apolos. Entre las Españas y las Argentinas. Entre la memoria y el estreno. Volvemos a reunirnos …