Ese lugar donde nos encontramos, donde pasan la vida en común y llegan los viajeros. Ese espacio circular (o no) donde conversar, cantar, bailar, pintar, escribir o soñar.
El maestro y escritor ganó con un cuento sobre el Alzheimer titulado “La flor que no sabía ningún cuento” el I Certamen Internacional de Cuento Infantil-Juvenil de la Fundación Los Maestros. “Para Marina, su abuela no era ni de lejos parecida a ninguna otra abuela. Primero, porque era “su” abuela. Sólo por eso, ya era más importante que cualquier otra abuela. Segundo, porque ambas se querían muchísimo, aunque nunca se pusieran de acuerdo sobre quién quería más a la otra. Que si yo te quiero mucho. Que si yo te quiero más… La eterna discusión.” Así comienza ‘La flor que …