Ese lugar donde nos encontramos, donde pasan la vida en común y llegan los viajeros. Ese espacio circular (o no) donde conversar, cantar, bailar, pintar, escribir o soñar.
Recién estrenado el verano conquense, breve, pero intenso, da comienzo la edición número once de Estival Cuenca que, tras dos años de resistencia numantina, presenta una programación más que interesante para esta primera semana larga de estío. Si durante las dos últimas ediciones con limitaciones de aforo fue capaz de brindar noches memorables que lo llevaron a ser justo finalista en varias categorías en los Iberia Festival Awards, en la presente edición la propuesta no puede ser más interesante por la calidad y variedad de las propuestas presentadas. Como en las últimas ediciones, me gustaría compartir algunas líneas y comentarios …