Laura Moreno, puñales, maletas y sueños

Por José An. Montero
Foto: (c) Mario Gómez – Estival Cuenca

Laura Moreno inició su actuación en Estival Cuenca ante un aforo casi completo que esperaba la actuación de Sole Giménez que recibiría el premio Manuel Margeliza 2022. Este jueves 7 de abril era sin duda la fecha subrayada por muchos conquenses para acercarse al festival. Así lo atestigua la asistencia, mucho más numerosa que en el resto de tardes festivalero. 

Mientras el público esperaba la actuación de la parisina-murciana refrescando la tarde, en el escenario Laura Moreno era la encargada de amenizar el atardecer hasta la llegada del plato estrella del menú, en una programación que no sólo trata de cuidar y mimar a los grupos locales, sino que ha realizado en estos últimos años una apuesta decidida por promocionar el talento femenino. Si en tardes anteriores ya habíamos disfrutado de los conciertos de Yandrak Jamaika y Paula Serrano, que repetían en el cartel. El jueves era la fecha señalada para el debút estivalero de Laura Moreno. 

Paula se ponía de pie y se volvía a sentar, sin duda algo apabullada por el espectacular escenario Solán de Cabras y por un público que trataba había llegado con tiempo para conseguir un buen sitio para el concierto de Sole Giménez. 

Poco se puede encontrar de la cantante sanclementina en la red. Apenas cinco temas en Spotify, publicados en los dos últimos años, y alguna entrevista en iVoox. Poco más. Tampoco ayuda en la búsqueda en la red un nombre y apellido tan de gente “normal”. Sobre el escenario una joven menuda, morena, de apenas unos veinte años, acompañada únicamente de su teclado y su guitarra. 

Sin embargo, apenas tres canciones y dos comentarios sirvieron para que el público dejará sus conversaciones y comenzara a prestar atención a lo que estaba ocurriendo en el escenario. Laura Moreno es una superviviente. Una artista con mayúsculas. Dispuesta a ir hasta donde haga falta para demostrar su talento, se trasladó a Madrid, tocando en las calles o donde haciera falta, no dando jamás su brazo a torcer frente a la adversidad. Como dijo desde el escenario “El amor de mi vida es la música. Estoy casada con ella y compartimos bienes”. 

Fue desgranando sus temas, que aún a primera escucha y en directo, atraparon la atención del público por su calidad y por la sinceridad desgarrada de una joven que ha decidido vivir una “vida alucinante”, recordando aquella maravillosa ‘Vita spericolata” de Vasco Rossi (Ognuno col suo viaggio / Ognuno diverso). 

Laura habló de ‘Puñales y maletas’, de su traslado a Madrid persiguiendo un sueño, de mendigos que se emocionan con su música, de las historias que se ocultan tras sus canciones, de su madre. “A mí me da igual estar aquí arriba o en la calle, yo voy a vivir de esto”, afirmó desde el escenario por si alguien aún no la cree.

Foto: (c) Mario Gómez – Estival Cuenca

Más allá de esta decisión, tiene que haber algo tangible, un talento al que asirse y Laura lo tiene. Viene a la cabeza la poderosa fragilidad de Silvana Estrada y toda una nueva generación de cantantes que armadas de talento y guitarra están diciendo tantas cosas que hacen cambiar el mundo. ¿Por qué no una nueva María de la Flor o una nueva María Rodés?.

Ojalá le vaya muy bien a Laura Moreno y dentro de treinta años nos volvamos a encontrar todos en el Parador para celebrar su larga trayectoria en la música mientras recibe el premio Premio Manuel Margeliza a su trayectoria, como ayer lo recibió Sole Giménez. Ese día recordaremos que una tarde de verano de 2022 Laura Moreno debutó en Estival Cuenca. De momento, la añado a mi playlist de favoritas y escucho sus canciones mientras escribo esta crónica.

Sole Jiménez y Laura Moreno actuaron el día 8 de julio de 2022 en el Escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca dentro del programa de Estival Cuenca.

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