Cuenca Galante en las noches a Cielo Abierto

Por José An. Montero

El dúo ‘La Lira Nocturna’ actuó anoche en el Parador de Cuenca dentro del programa veraniego ‘Cuenca a Cielo Abierto’ organizado por el Ayuntamiento conquense. 

El jugoso programa ‘Cuenca a Cielo Abierto’ recaló anoche, por única vez en esta edición, en el Parador de Cuenca con la actuación del dúo de guitarra ‘La Lira Nocturna’. Si este programa tiene una virtud son dos, descubrir el talento artístico de la ciudad, pues en su gran mayoría son artistas locales o afincados en Cuenca, y recuperar para la población local espacios que habitualmente están dedicados exclusivamente al uso turístico. 

No es el primer concierto que se realiza en el Parador,  allí se ubica el escenario Solán de Cabras de Estival Cuenca, considerado uno de los mejores escenarios de la Península por los Iberian Festival Awards, y también son habituales los conciertos en el patio interior, pero esta versión íntima de concierto clásico sin apenas amplificación, ubicado en la pared suroeste, con el público en semicírculo alrededor y una suave  iluminación, era el espacio perfecto para disfrutar de este dúo instrumental que crece con la sutileza, el matiz y el trazo fino. 

Este dúo conquense formado por Belén Estival y Manuel Millán fueron los encargados de inaugurar brillantemente hace apenas un mes la XXVIII edición del Festival Internacional de Música de La Mancha, compartiendo cartel con nombres tan destacados como la soprano Montserrat Martí Caballé, el barítono Luis Santana, el grupo Zukan o el guitarrista Samuel Diz. 

Una noche de agosto, el Parador de Cuenca con las Casas Colgadas de fondo y dos guitarristas clásicos pedían un programa como el que ayer ofreció ‘La Lira Nocturna’ centrado en el difuso movimiento “Galante” que transitó la Europa de los siglos XVIII y XIX, entre un barroco que había perdido su energía y un estilo “clásico” emergente. La música “culta” salía de los palacios de la nobleza para instalarse en los salones burgueses que demandaban una nueva música que no exigiera el virtuosismo del barroco y poder ser interpretada en sus reuniones festivas. En este contexto, también se recupera a la tabernera guitarra, mal vista por la nobleza, pero que la nueva clase social admite dentro de ese regusto general por lo popular. Así nació una especie de “guitarromanía” de la que habló Belén Estival en una de sus introducciones. 

El programa presentado en el Parador recorrió la evolución del instrumento y también de este movimiento ‘Galante’ escondido en los pliegues de la historia de la música, pues es un estilo más de composiciones que de autores. El concierto recorrió composiciones desde Giacomo Merchi, nacido en 1730, hasta Ferdinando Carulli fallecido en 1841 y, por tanto, coetáneo de Beethoven, pasando por nombres como Fernando Ferandiere, Domenico Scarlatti, o el imprescindible Fernando Sor, apodado precisamente el “Beethoven de la guitarra”, algunas de ellas originales, otras transcritas. 

Composiciones de gran belleza pero poco transitadas por el gran público, que agradeció las explicaciones didácticas tanto de Belén Estival como de Manuel Millán. Música a dos guitarras, la francesa de siete cuerdas de Belén, especialista en cuerda pulsada del Renacimiento y el Barroco, y la vienesa de Manuel Millán, compositor e intérprete de guitarra clásico-romántica. Dos formas de entender la música, el Barroco y el clásico-romántico que se superponen justo en este estilo “Galante” tan adecuado al dúo ‘La Lira Nocturna’, pues si en la primera parte del programa es Belén Estival la que toma las riendas y las explicaciones, conforme evoluciona cronológicamente el estilo, es Manuel Millán el que toma el protagonismo. 

El concierto suscitó el interés que merecía la ocasión de poder ver en directo a este dúo historicista en su ciudad de origen y que acudió al Parador de Cuenca completando no solo todas las plazas de asiento preparadas al efecto, sino que fueron más de doscientas personas las que, desde el muro de la Hoz, desde las escaleras de acceso o, incluso, desde las habitaciones del Parador, no quisieron perderse este programa hilado tan fino, tanto en repertorio como interpretación o ubicación. Que sean muchas veces.

Artículo de José An. Montero con fotos de María Ramos para La Circular.

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