Queralt Lahoz, voz y poderío en Estival

Por José An. Montero & María Ramos

El programa doble compuesto por Queralt Lahoz y la conquense Yandrak Jamaika fue la propuesta de Estival Cuenca para arrancar el ya mítico escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca. 

Regresaba la barra y el chef Miguel Ángel Martínez se esmeró en que el regreso fuera por todo lo alto con unas elaboraciones que hicieron las delicias de todos los que quisieron celebrar este emblema gastronómico del festival. En un festival que cuida cada detalle, los asistentes iban recibiendo al acceso al recinto tras la empinada subida al antiguo convento de San Pablo agua de Solán de Cabras a modo de avituallamiento, un detalle sencillo que en otro contexto podría parecer nimio fue muy agradecido por los asistentes. Sinceramente, no hay agua como la de Cuenca y más a las ocho y media de la tarde después de subir la cuesta del Parador. Gloria. 

Yandrak Jamaika (Clara Serrano) fue la encargada de abrir el escenario ‘grande’ del festival con la simpatía y naturalidad que la caracteriza. No sabemos si en el mundo de la música o en el de la interpretación, su talento natural junto con su formación en el RESAD hace que tenga todos los mimbres para que le vaya muy bien. De lo más bonito de la tarde  la canción coreografía en lenguaje de signos junto con Elena González que la acompañó en la primera parte de la actuación a la guitarra y que en el segundo bloque dedicado a las canciones más urbanas de Yandrak se encargó de lanzar las bases. 

Avanzado el atardecer, era el turno de Queralt Lahoz, que como es habitual en sus conciertos dividió también en dos partes su show, la primera parte más centrada en los sonidos urbanos y una segunda con más sonidos flamencos. Pero hasta ahí el “como es habitual”. El concierto de la de Santa Coloma de Gramanet fue un ejercicio de saber hacer en el escenario, de adaptación al público y una demostración de su talla artística. 

Lo previsto era que tras el concierto de Yandrak hubieran desaparecido las sillas del patio para convertirlo en la gran pista de baile habitual de los conciertos de Queralt pues, tras el levantamiento de las restricciones en los conciertos, sus actuaciones son pura energía, ritmo y baile. Sin embargo, como dijeron los Cubero en su actuación del sábado, los de Guadalajara (y los de Cuenca) no somos mucho de salir a bailar y preferimos ver las cosas desde la barra. Tampoco era el público habitual de Queralt, que suele atraer un público mucho más joven a sus conciertos, no en vano es una de las grandes referencias actuales de los sonidos urbanos. 

Pero Queralt es mucha Queralt y con ella no pudieron ni la caída de la luz de los micros, ni la tos que le produjo el humo que casi le hace perder la voz. El setlist que tenía preparado se convirtió en papel mojado como si hubiera caído el aguacero y tiró de saber y poderío escénico. Más flamenca, más morentian y con la voz más poderosa que nunca, Queralt convirtió el concierto de Estival en memorable. 

Por supuesto que no faltó su cambio de vestuario tras el biombo, de urbano a nightclub, sobre el que pivotan las dos partes de su show, ni los sonidos urbanos del trío formado por Arnau Alonso a la batería, Pau García a los teclados y Fede Jahzzmvn como dj, tampoco dejaron de sonar canciones imprescindibles de su repertorio como ‘Con Poco’, ‘Drogas Caras’ o ‘Tu boca’. Pero en el concierto de Estival la intro a ‘De la Cueva a los Olivos’ dedicada a su abuela granadina a la que expropiaron su molino, sus recuerdos musicales infantiles y al repertorio de su infancia marcaron un antes y un después. Si sus conciertos son habitualmente un torbellino de sonidos y fiesta, el del Parador fue desgarrado y puro, tanto que varias piezas las cantó a capella, bien porque estaba así previsto, bien porque las sintió de corazón y no estaban en el setlist original. Sea como fuera, Queralt regaló al público conquense un bolero a capella y, en el bis, una versión a pulmón de Lole y Manuel. Poco más se puede pedir a la primera noche de Estival en el Parador. Los incrédulos que no asistieron se tendrán conformar con la versión grabada por CMM.

Al finalizar el concierto, los comentarios entre el público eran de tener la sensación de haber asistido a una noche única y muchos peregrinarón a por su vinilo firmado para llevarse un recuerdo de esta velada única. Allí Queralt atendió amablemente a todo aquel que se acercó, firmó vinilos, discos, se hizo fotos y recibió las felicitaciones de los asistentes, entre ellas la de Raül Refree que esta noche se subirá al escenario del Parador junto con el Niño de Elche. Bravo por Estival.

Este artículo se publicó en Las Noticias de Cuenca el martes, 5 de julio de 2022. Texto: José An. Montero / Fotos: María Ramos.

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