Ese lugar donde nos encontramos, donde pasan la vida en común y llegan los viajeros. Ese espacio circular (o no) donde conversar, cantar, bailar, pintar, escribir o soñar.
En Cañada del Hoyo hay doscientos habitantes, siete lagunas de siete colores muy diferentes y una estación en la que el tren dejó de parar hace mucho tiempo, una edificación de principios del siglo XX diseñada por Secundino Zuazo. En 2017, Néstor Prieto y Francisco Brives, alquilan esta antigua estación con la idea de crear una residencia artística en el medio rural. Su primer proyecto de “acercamiento a lo rural”, pues ya gestionan el Museo La Neomudéjar, en la estación de Atocha, y el Museo de Zapadores, en Fuencarral. De la generación de redes entre lo urbano, lo rural y …