Mayte Olmedilla: “He viajado mucho, pero parte del viaje tiene que ver con volver a los orígenes, a nuestras raíces”

Por Ángela Velert

El pasado mes de septiembre, tuvo lugar la Tercera Semana del Optimismo Rural en Tragacete, un pueblo situado en la serranía de Cuenca, que acogió artistas, creadores y toda una serie de personas relevantes en el mundo de la creatividad e innovación rural procedentes de todas partes de España. 

Mayte Olmedilla, empoderada y aventurera artista multidisciplinar y creadora escénica sería una de las invitadas al evento.” Este acontecimiento ha supuesto para mí un cambio de perspectiva importantísimo sobre el arte y el mundo rural”, decía.

La artista que tiene sus raíces en Huete, se trasladó por un tiempo a Buenos Aires donde aprendería del Maestro Guillermo Angelelli.

 “Vine de Buenos Aires con la falsa idea de que ya lo sabía todo y de repente llega este enfoque sobre la cultura en los espacios rurales y te noquea.”

Aunque es procedente de un pueblo castellano-manchego, Mayte reconoce que no ha sido capaz de dar valor a ciertas cosas que ha tenido delante de sus ojos durante mucho tiempo, en este caso, su pueblo natal y las oportunidades que este ofrecía. Esta es una de las razones por las que destaca Tragacete como un lugar que ha significado para ella “un espacio de reflexión, emoción y sentimiento”, donde está ocurriendo “algo que desborda”, el mundo rural como un nuevo espacio de innovación creativa

“Nuestras raíces las podemos negar, pero al final son nuestras raíces y están ahí. Yo las he negado mucho tiempo, he viajado mucho, he querido hacer cosas muy locas, pero parte del viaje tiene que ver con esto, volver a los orígenes y volver a comprenderlos y abrazarlos de alguna manera y siendo otra persona.”

La vuelta a los orígenes de Mayte no podía ser de otra manera que, tratando de rascar, como ella dice, en la historia allí acontecida, sobre todo en la de su abuela. Intentar empatizar y conocer lo difícil que ha sido el camino para las generaciones antecesoras de mujeres rurales consiguiendo un excelente resultado, una narración pura y real que consigue transmitir y llegar al público tanto en Huete como en Buenos Aires. “Ha sido bellísimo ver que sin duda el momento de mi espectáculo que mejor funciona es cuando aparece mi abuela”, comentaba la artista con visible nostalgia..

Algunas de las obras de la polifacética Olmedilla tratan de poner, de manera muy necesaria, el papel de la mujer en el centro. Entre estas actividades y espectáculos podemos destacar, por ejemplo, los talleres que imparte de Clown. Esta disciplina, desconocida para muchos y amada por otros tantos, se centra en aprender a reírnos de nosotros, con nosotros y con los otros, sacando nuestro payaso interior, pero también conseguir emocionar y sorprender a quien está mirando.

“Las mujeres necesitamos liberarnos de mucha carga y autoexigencia que vamos transmitiendo de generación en generación y no existen espacios en la educación o sociedad para romper y soltar esto. Por eso el curso de clown se centra en empoderar sobre todo a las chicas.”

La cultura tradicional se abre hueco fuera del mundo rural y sirviendo como fuente de inspiración a los artistas. Los personajes de tradición histórica que la zona de Castilla La Mancha comparte con otras culturas, como las Brujas o las Bufonas, vuelven a interesar. Despiertan la curiosidad entre los intrépidos creadores, que buscan tirar del hilo y contar historias potentes y cercanas, con ciertos tintes de folclore, a las personas que conforman estos territorios.

Cuenca posee el mayor caso documentado históricamente de quema de brujas de España y esta será la base del próximo proyecto de Olmedilla, reconstruir el relato e investigar sobre el libro de Javier Fernández Ortea, “Alcarria Bruja” y la hipótesis acerca de la relación entre la quema de brujas y la desaparición de la figura de las bufonas, centrándose en su comunidad de origen, sin necesidad de trasladarse a los Estados Unidos, consiguiendo así su objetivo de cercanía con el público. 

“Creo en contar desde la cercanía y lo personal, desde algo que nos llega y está dentro de nosotros y con ello conectarlo al mundo”

La optense confiesa “llevar muchos proyectos en rueda” muy diversos e interesantes. Además, Tragacete le sirvió de nexo con otros artistas con los que poder colaborar en procesos creativos y compartir inquietudes. A día de hoy, Mayte ha colaborado con el Museo Reina Sofía haciendo performance con la artista Leonor Serrano Rivas. También tiene en proceso un proyecto sinfónico con la Orquesta de Badajoz y Funamviolistas, la compañía de música, danza, canto, humor y teatro gestual de la que es creadora e integrante junto a Ana Hernández y Lila Horovitz

Las nuevas narrativas rurales emergentes y contemporáneas dan lugar a un nuevo paradigma de actuación para los artistas, donde nada es lo que parece. El mundo se ve diferente desde los ojos de cada creador, en el caso de Olmedilla, mantiene la creencia de que los artistas necesitan darse un tiempo de crecimiento personal entre las creaciones de sus trabajos para que así sean más puros y realistas.  

“Los artistas tenemos que reclamar los espacios de reflexión y no crear en una vorágine de producir y vender, porque nos convertimos en mercenarios de las redes.” El espectáculo que podrá disfrutar el público más recientemente de la integrante de Funamviolistas será “Everlasting Love”. Este fue habitual este verano en el Teatro Galpón de Guevara de Buenos Aires y se encuentra ahora dentro de la Red de Artes Escénicas y Musicales de Castilla La Mancha. Por otra parte el Teatro EA! de Albacete acogerá el Curso de Clown, Bufón y Bruja el 16, 17 y 18 de diciembre, que será impartido también por la artista castellano-manchega. 

Este artículo de Ángela Velert con fotografías cedidas por Mayte Olmedilla se publicó en colaboración con Los Ojos del Júcar

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