Los vasos comunicantes de Pilar Rius y Elisa Urrestaraz

Por José An. Montero

Cada una de las salas del Museo Íbero de Jaén va quitando una capa al presente. Un reloj que camina marcha atrás. Las máquinas de petróleo que calientan el mundo habitan en el exterior, las murallas del ‘Oppidum’ nos protegen. Tras las vitrinas, el universo íbero del que habíamos perdido la memoria durante siglos, aunque siguiera estando ahí. Tras subir las escaleras blancas, asépticas, inhumanas, los viejos cuadros carcomidos de humedad de Die Fledermaus en la exposición de Santiago Ydáñez y María de los Ángeles Díaz Barbado, hacen que avancemos un poco más hacia nuestro interior. 

Un muro móvil de madera, una sala vacía, unos baños minúsculos escondidos tras un muro, un pasillo lejano y otra nueva escalera. Al fondo la tribu se reúne. Sillones blancos sin hoguera, pero sigue pareciendo la cueva primigenia donde los humanos se reunían a contar sus historias. 

Música y poesía que se entremezclan durante las largas noches de miedo. Miedo a un mundo que se calienta, que arde bajo nuestros pies con estos treinta grados de finales de octubre. Poetas, músicos y médiums. Gentes llegadas de todo lugar para reunirse aquí en esta hoguera electrónica. 

En el centro una guitarra y un saxofón. Pilar Rius y Elisa Urrestarazu en nombre de todos los presentes, de todos los humanos, experimentan las mil y una maneras posibles de sacar sonidos de estos instrumentos, como si quienes conocían la manera ortodoxa de ejecutarlos hacía siglos que hubieran desaparecido. Rasparlos, rasgarlos, golpearlos, soplarlos, aguijonearlos, respirarlos, sentirlos, unirlos, cortarlos, pegarlos, levantarlos, cualquier verbo es bueno para expresar la desazón contemporánea de unos versos que muestran los abismos habitados en soledad. 

La vida en cuatro actos, únidos con la gelatina de las voces en off de las mismas intérpretes-mediums tratando de explicarse a sí mismas mientras el universo sigue girando y cambia las formas, el escenario, los instrumentos, las luces, las posiciones, el mundo sin adjetivos aún desconocidos. Un mundo sin separación de las artes, antes de que tuviera sentido la palabra arte, pero ya habitara en sus mil formas como necesidad ante lo desconocido. 

Cuerpos, parado en el vuelo, meditación para una audiencia lúdica y silencies son las etiquetas de estos cuatro tiempos en los que se divide cada una de las interconexiones entre poeta y músico-compositor. Nuria Ruiz de Viñaspre, Pilar Martín Gila, Consuelo Sánchez Naranjo y Rafael Liñán, ponen los versos y dibujan los universos en los que habitarán los sonidos de Diana Pérez Custodio, Sergio Blardon, Yolanda Campos Bergua y el propio Rafael Liñán que dialoga con sus propios versos. 

Cada sonido/ruido forma parte del universo. Pilar Rius y Elisa Urrestarazu se mueven despacio fuera de sus instrumentos para que una sordina al caer al suelo no rompa el hechizo. La respiración de quien mira desde el asiento trasero también cuenta. Las luces blancas que se cuelan en la sala cada vez que alguien entra y sale, también cuentan. 

Pilar y Elisa soplan, rasgan, hablan, miran al público, ruedan por el suelo, escuchan las copas, se hablan al oído, mueven los objetos, leen en un folio arrugado los versos, pasan las notas de una tablet, unen dos guitarras por los mástiles, bailan con el arnés que sujeta un saxofón invisible, rasgan el mástil de la guitarra, tratando de controlar unos sonidos que pueden ser impredecibles. 

Hay una conexión con algo profundo del ser humano. Algo que aún la ciencia no es capaz de descifrar, pero que está aquí, escondido en este pequeño auditorio, como si cada sonido fuera la primera vez en el universo que se produce, como si fuéramos los primeros sapiens experimentando con su entorno. 

Entonces, un aviso al móvil, el ticket de la hora está a punto de cumplirse y no puede renovarse, pasaron las dos horas máximas, entonces como un ser civilizado cumplo las órdenes de las máquinas y salgo apresuradamente antes de que los aplausos rompan el hechizo. Para mi cerebro, Pilar Rius y Elisa Urrestaraz seguirán experimentando eternamente dentro de la cueva/auditorio del Múseo Íbero de Jaén. 

Pilar Rius y Elisa Urrestarazu, “actuaron” el sábado 29 de julio de 2022 en el Múseo Íbero de Jaén dentro del Festival de Otoño. Lo aquí expuesto puede no tener relación alguna con la intención inicial de las artistas, a las que pido sinceras disculpas, pero cada mente discierne tan solo aquello para lo que está preparada.

Texto de José An. Montero y fotos de María Ramos para La Circular.

@lacircular.es Proyecto 4X2 con Pilar Rius y Elisa Urrestarazu en el Museo íbero de Jaén #teatro #música #performance #músicacontemporanea #museoíbero #jaén ♬ sonido original – lacircular.es

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