Lugar donde surgen los pensamientos que después se trasladan al alfabeto compartido.
La exposición de libros es siempre limitada y, en cierto modo, frustrante. Allí está el objeto en cuerpo presente, pero hay que elegir una página en la que abrirlo y mostrarlo. No sé podrá ver ni acariciar el lomo, sentir el papel y pasar las páginas dejándose atrapar por él. Además si la obra expuesta es la Biblia Políglota Complutense todavía es más cruel para el observador que la ve tras la vitrina. Allí están dos volúmenes de una de las grandes joyas del trabajo intelectual humano. Una obra en la que participaron los mejores humanistas, filólogos o teólogos que …