Lugar donde surgen los pensamientos que después se trasladan al alfabeto compartido.
La Luna se hizo cuchillo y en su pecho se clavó, manchando de rojo sangre su vestío de algodón; con ella se la llevó, la hizo su compañera… Algunos la llaman Venus pensando que es una estrella. Con estos versos tan lorquianos y tan poderosos arranca María José Llergo (Pozoblanco, 1994) en su Niña de las Dunas dejando boquiabiertos a melómanos de toda condición y afición. Corrió de boca en boca la noticia del nacimiento de una fuerza inmensa, telúrica, como recién salida del mismísimo barranco de Víznar donde Federico se unió a la tierra. Los focos que siempre deslumbran …