Raúl Vacas: “La poesía es una herramienta fantástica, es el viaje de vuelta para recuperar la entraña, los orígenes y hablar de lo que nos resulta vital»

Por Alba Martínez Vicente

Una entrevista con Raúl Vacas sobre el significado de la poesía, el mundo rural, el momento por el que está pasando la cultura y su proyecto de crowdfunding y escritura creativa.

Foto: Cris Torres

Raúl era un niño de pueblo que de repente desembarcó en la ciudad y conoció una realidad muy diferente. Comenzó a hacerse poeta en el instituto, no fue consciente hasta entonces. “En el instituto es donde tuve más contacto con las palabras y las lecturas. Empecé a escribir versos”. Pero como decía Miguel Hernández, uno se hace poeta con el transcurso de la vida, “a mí me ha hecho poeta la vida”.

Después, estudió periodismo, su acercamiento al mundo de la literatura nace fundamentalmente de las lecturas, en la Universidad Pontificia de Salamanca. En contacto con otros poetas y profesores que destilaron. Mientras terminaba la carrera, se matriculó en educación social, “una carrera casi más vocacional que me pilló desde muy jovencito, estuve muy implicado en cuestiones vinculadas al tiempo libre y a lo social en esas dos carreras que figuran en los títulos que están colgados en la pared de la casa de mis padres”.Durante la carrera trabajó en algunos programas municipales, sobre todo en barrios complicados o conflictivos. 

Raúl Vacas es un poeta muy oral. También se define como hortelano de la palabra. Nos gustaría definirlo como poeta salmantino y como poeta salamanqués por esa doble condición de rural y urbano. “La poesía es una búsqueda constante, no una búsqueda de uno mismo sino una búsqueda de cada cual en relación con la realidad en que vivimos. Desde hace un tiempo estoy escribiendo mucho más sobre ese vínculo con la naturaleza y con el campo. Pero mi poesía tiene que ver con lo lúdico y es donde me siento a gusto. Me gusta como en los talleres de poesía se llaman obradoiros de poesía porque los poetas lo que hacemos es obrar con las palabras y a mí me gusta llegar a niños, a jóvenes y a adultos”. 

“Pretendo que los libros no sean iguales y voy encontrando que esas muchas voces se unan dentro de mí, decía Gonzalo Escarpa que “hay mucha gente que habita dentro de mí”, pues yo lo que hago es tratar de hablar con todas esas voces que viven conmigo y que muestran caras muy diferentes de ese poeta que trato de ser”. La palabra poeta le impone mucho respeto, le gusta denominarse como peatón, puede ser hortelano de la palabra pero también peatón de la palabra, como decía Sabines el poeta mexicano.

La sociedad contemporánea parece que ha apartado la poesía del camino, la dejamos a un lado, como en las escuelas, que cada vez se recita menos poesía y en nuestra vida diaria parece que la hemos alejado. Hemos perdido ese vínculo, perdiendo cosas que eran fundamentales y que en otras generaciones sí que se han cultivado. “Yo recuerdo escuchar y ver a mi madre feliz recitando a Antonio Machado, se sabía cinco o seis poemas de memoria, hoy muchos niños jóvenes no tienen ningún poema en la cabeza porque se ha dejado de trabajar en la escuela. La poesía quizá se ha instrumentalizado demasiado. En los institutos en muchas ocasiones en lugar de hablar del contenido del poema, que nos serviría para la vida, hablan de muchas otras cosas quizá demasiado técnicas. Ha hecho que poco a poco vayamos apartando la poesía hacia un lado. Hemos perdido el carácter popular de la poesía. Como si de repente el router poético de hace unos años se hubiera estropeado y hubiera dejado de llevar esa señal maravillosa que nos pone en contacto con lo que somos y con lo que seremos.” 

“La poesía no deja de ser un reflejo profundo de muchas cosas que suceden en nuestras vidas, no se trata de una asignatura ni se trata de un género exclusivo, ni siquiera un lujo como decía Celaya concebido para algunos. La poesía está al alcance de cualquiera como decía Federico García Lorca. Estamos perdiendo una gran herramienta para lo cotidiano y para la educación por falta de uso y miedo de prejuicios que tienen que ver con lo poético”.

Un poema recoge más historia que un libro. “Si miramos, los poetas vinculados a la vida, incluso a lo político como pueden ser Federico García Lorca o Miguel Hernández, podríamos a través de sus poemas, de sus obras, hacer un retrato perfecto del momento en el que vivieron, de la mano de pequeños hitos y acontecimientos históricos que ellos supieron retratar y poner nombre. Quizá los poetas nos hemos apartado un poco más de esa mirada, de lo que ocurre fuera, y hemos puesto la vista en lo que nos ocurre a nosotros, hemos hablado demasiado de nosotros mismos. Creo que el perfil de lo social es algo que han cubierto mucho más raperos que poetas en estos últimos años, un poeta tiene que saber hacerse leer en el medio natural, en el medio urbano y de la realidad que nos conforma. Yo sí que instaría a muchos de los poetas a no mirarse tanto hacia dentro si no que se vean reflejados en su entorno, tan necesario conocer y que la poesía nos cuenta.

Siempre se ha sentido un poco llanero solitario. Ha formado parte de tertulias, de grupos, pero al final siempre ha decidido actuar por su cuenta porque es muy cambiante. Trata de moverse hacia terrenos donde existe cierta necesidad. “Hace años pensé que hacía falta labor en los institutos de difusión de la poesía, ayudar a jóvenes o maestros a volver a tener ese interés por lo poético, y ahí es donde he centrado mis intereses”. 

Foto: Renato Roque

Existe una corriente de poesía que entiende el mundo relacionado con lo rural y la naturaleza. “Creo que lo que ha surgido de hace un tiempo para acá es una poesía que siempre ha estado ahí, vinculada a la naturaleza. Ahora yo creo que se abren muchas preguntas en nuestras vidas con relación al mundo rural. Está de moda hablar y reflexionar acerca de la despoblación, del medio rural, de la España vaciada. El trabajo de muchos poetas ha sido ahondar en esa reflexión y proponerla desde el ámbito de la poesía. Lo hacen de una manera absolutamente noble, como María Sánchez, libre en el medio rural,  ordeñando a sus cabras, es veterinaria, conoce y habla desde el conocimiento. También desde la memoria que considero fundamental porque lo rural se ha idealizado demasiado e incluso se ha llegado a convertir en medio urbano. Hay muchos escritores y escritoras que nos planteaban escenarios rurales que no se parecían en nada a lo que está ocurriendo si conocemos de cerca la vida de cualquier pueblo”

Es importante que la poesía ahonde ahí y nos muestre al fin y al cabo el camino que tiene que ver con el arraigo, con lo que somos. “Yo nací en un pueblo y me he criado en la ciudad y me considero un poeta urbano, pero tengo que hacer ese viaje de vuelta, de regresar a mis orígenes. La poesía o las palabras o la escritura es una herramienta fantástica, es el viaje de vuelta para recuperar la entraña, los orígenes y hablar de lo que nos resulta vital. Quizá en el confinamiento hemos caído en muchas de estas reflexiones, en quién habrá echado de menos la casa del pueblo, habrá pensado en qué distinto es el confinamiento en un pueblo que en una ciudad. Ahora se trata de que apoyemos las políticas rurales de que se hable de los pueblos no con pena sino con alegría y con vitalismo. La poesía puede contribuir y nos puede enseñar el camino, nos ayuda a reflexionar o a vivir con emoción ese reencuentro.

El mundo de la cultura se ha sentido abandonada estos meses y que se sigue sintiendo. “La cultura no deja de ser un elemento propagandístico, a veces la utilizamos o la utilizan los políticos para mostrar que tienen ese vínculo real con lo cultural pero siempre es una moneda de cambio. Si no hacemos fuerzas, si no creamos grupos, si no creamos redes no vamos a hacernos oír. Vemos el ejemplo cercano de este colectivo que ha salido a la calle y que tiene que ver con oficios muy vinculados a lo cultural, quiero decir que cultura es una exposición, es alguien que canta en un escenario, alguien que recita, pero hay mucha gente que hace posible todo eso y que forman parte también de esa gran industria de la cultura que mueve bastante dinero y que ayuda a bastante gente, es un colectivo al que parece no tenerse en cuenta. Igual porque no se toma en cuenta a la cultura como un elemento de progreso.

Se echan en falta iniciativas culturales de largo recorrido, parece que vamos evitando día a día, mes a mes o año en año. Se van reeditando programaciones y parece que con eso ya se construye lo cultural, pero no, la cultura es algo para pensarla con cierta calma, para crear políticas que asienten a la cultura donde debe de estar. Nos llenamos la boca cuando presumimos de elementos culturales que forman parte de nuestro país o en otros lugares, pero luego la tenemos un poco abandonada.

Esta entrevista de Alba M. Martínez Vicente y José An. Montero se publicó el 17 de octubre en Nueva Tribuna, El Día Digital, Segovia al Día, Zamora News, AlcazardeSan Juan.com, Diario de la Mancha, Diario de Alicante.

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