Si el sábado pasado tuvimos la oportunidad de disfrutar del sobresaliente concierto del organista Maurizio Manara, en esta ocasión y como concierto extraordinario, dentro de la ya de por sí extraordinaria programación musical que ofrece la Catedral de Cuenca, asistimos a un concierto realmente único por el programa, por los intérpretes y por la ejecución. Sobre el coro de la Catedral, dirigidos desde el órgano del Evangelio por Mauricio Croci, las voces de los tenores Makoto Sakurada y Mirko Guardagnini emulaban a los querubines sobrevolando por las naves góticas. Sus voces parecían subir hasta lo alto de los órganos y …