Ha llegado el fin del verano, y con él llega de nuevo el frío y la herida europea a la Ruta de los Balcanes. Desde 2016, esta zona se ha convertido en una de las zonas calientes con flujos migratorios más propensas a las devoluciones en caliente y a la violencia policial de forma continua. En estaciones de tren y naves a las afueras a lo largo de Serbia y Bosnia, en los bordes cada vez más gruesos que se han constituido como fronteras, caravanas de migrantes venidos desde Pakistán, Afganistán, y otros países de Oriente Medio barridos por la …