¿Y cómo es Salvador Sobral?

Por José An. Montero
Salvador Sobral iniciando el concierto desde detrás del público

Cuando creemos que ya conocemos a Salvador Sobral, nos sorprende mostrando otro color. El cantante luso cerró la edición de 2024 de Estival Cuenca. 

Es complicado no excederse en adjetivos superlativos cuando hablamos del concierto de Salvador Sobral con el que cerró anoche su edición Estival Cuenca. Fueron tantas emociones desplegadas, que apenas quedó alguna sin asomarse. Admiración, adoración, aprecio estético, diversión, asombro, calma, confusión, anhelo, embelesamiento, emoción, interés, alegría, nostalgia, romance, tristeza, satisfacción, simpatía, triunfo,… todas y alguna más podrían servir para titular estas notas. 

Marco Antonio de la Ossa entrega el premio Manuel Margeliza 2024

Un tipo simpático e ingenioso que al recibir el premio ‘Manuel Margeliza‘ 2024 de las manos de Marco Antonio de la Ossa, director del festival, ya se metió al público en el bolsillo con su espontaneidad y sentido del humor. “Que me den un premio por cantar, que lo hago de manera natural, es como si me dieran un premio por dormir”. Si alguien esperaba un concierto “moñas” de Salvador Sobral es que se quedó varado en Eurovisión. “Solo os sabéis esa, ¿no, ca**rones?”.

Amor a Capella que sirvió para iniciar el concierto entre el público

Todo ello bañado en una solvencia vocal y musical, capaz de jugar a la improvisación en cada canción, dejar que surja esa magia del momento único del que son capaces únicamente quienes dominan a la perfección los códigos del jazz. Se presentó en el escenario en formato quinteto acompañado de cuatro músicos con solventes carreras individuales, desde la pianista Katerina L’Dokova, pianista, cantautora y dominadora de las armonías jazzísticas, pasando por el elegante contrabajista Nelson Cascais, el baterista Joel Silva, imprescindible en la escena portuguesa y miembro de la banda de soul e funk HMB, el guitarrista Sebastià Roselló que hace unos meses presentaba su trabajo personal “Saciar” o la saxofonista y cantante Eva Fernández, discípula del gran Joan Chamorro, y capaz de acompañar solventemente a Sobral en el tema ‘De la mano de tu voz’, que originalmente interpreta junto a la enorme Silvia Pérez Cruz, a la que Sobral pidió desde el escenario que acuda a Estival el próximo año. 

Salvador Sobral inició su concierto con ‘Amor a Capella’, el mismo tema con el que abre su último trabajo “Timbre”, y lo hizo entre el público, apareciendo desde atrás y cantando fila por fila, mirando a los ojos al público en el atardecer de la hoz del Huécar. Tomando contacto y consiguiendo hacer desde el primer momento especial a cada uno de los asistentes. Momentos de emoción máxima que Sobral administró magistralmente con sus ocurrencias e improvisaciones desde el escenario, como un clown capaz de tocarte el alma como nadie. 

Salvador Sobral interpretó varios temas desde el patio de butacas

“Vivó muchas cosas. Viví mucho tiempo enfermo y mucho tiempo en un hospital”, explicó antes de interpretar ‘El regalo que me hiciste’, dedicada a su donante anónimo, “Recibí un corazón de una persona que murió no sé en qué contexto. Ahora no sé si tengo un corazón andaluz o conquense”. Una canción que rinde homenaje a una partida imprevista, “Mostrar gratitud y coraje / En cada soplo de mi voz / En cada gota de sudor / En cada duda ante еl perdón / En cada gesto de amor”, mientras un corazón de luz latía sobre la fachada del Espacio Torner y teñía de rojo toda la hoz del Huécar. 

Por si no hubiéramos recorrido bastantes veces el camino entre la carcajada y la lágrima a lo largo del concierto. Salvador se sentó al piano. Solo. De espaldas al público. Y comenzó a interpretar una versión íntima de ‘¿Y cómo es él?’ de José Luis Perales. No es extraño que las Casas Colgadas ayer se tiñeran de los colores de la bandera portuguesa. Detalles de alguien con un corazón inmenso y compartido. 

Intervención de Enriquito sobre el escenario de Estival.

Aún quedaban más sorpresas sobre el escenario. Pues para los bises invitó al trompetista Enrique Rodríguez ‘Enriquito’, que había participado el día anterior en el debut estivalero de Pasión Flamenca, como lo ha hecho en tantas ocasiones con Pasión Vega, Sergio Dalma o Monica Naranjo, y que acabó convertido en el sexto componente de la banda.  Harían falta muchas páginas simplemente para dejar escritos los muchos momentos vivimos en la hora y media de recital del luso, las mil caras de un show magistral que finalizó con el desfile músical de toda la banda y gran parte del público siguiendo a este cantante de Hamelín. 

La cantautora conquense Paula Serrano abrió la velada de clausura.

Con este concierto de Salvador Sobral, que estuvo precedido por una cada vez más madura y solvente Laura Serrano (siempre seremos de tus cuatro gatos), se cerró la edición 2024 de Estival Cuenca. Habrá que dejar pasar unos días para poder valorar esta semana intensa de conciertos, pero la sensación general es que los siete conciertos “grandes” han estado a una gran altura, desde el primero de Isabel Villanueva en el patio de la Limosna de la Catedral hasta este último de Salvador Sobral. Siempre es de agradecer que a los mandos de un Festival esté alguien con gusto musical y que consiga que cada uno de los músicos que participan se sientan en casa, para que eso se vea reflejado sobre el escenario Solán de Cabras. Aunque pueda sonar excesivo, la realidad confirma que en Estival Cuenca los músicos alcanzan cotas de excelencia superiores al resto de sus conciertos. Por algo será. 

Salvador Sobral actuó el sábado 6 de julio de 2024 en el Escenario Solán de Cabras del Parador de Cuenca. En este concierto estuvo precedido por Paula Serrano que presentó en versión quinteto tu disco “Sólo quiero flores”.

Textos y fotos: José An. Montero. Más fotos y vídeos en el Instagram @lacircular.es

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