Félix Albo, un faro en el mar de escombros

Por José An. Montero

Siempre debe haber tiempo para pararse a escuchar las historias que lleva Félix Albo sobre sus zapatillas rojas. Sentarse a escuchar sus descripciones detalladas, sus giros, su caminar sorprendente hasta un desenlace que siempre trae consigo un nudo de suspense más. 

Meterse en los pies de su personajes y habitar, en el caso de Faros, con su trabajador social de referencias en el Plan Experimental de Integración de Menores Conflictivos en Zonas Urbanísticas Normalizadas, jugar al fútbol con cometas en el descampado de escombros, sentarse al lado del Chino, el Johnny o el Rulo, soñar, reírse, recibir los fogonazos del faro que sólo existe en el mar de la infancia. 

Niños perdidos sin río y a los que una mano amiga puede dar un nuevo rumbo como ese faro del descampado, en un espectáculo que cuenta con la colaboración de ASOFACAM (Asociación de Familias de Acogida de Castilla La Mancha), y que vinieron en la voz de Félix Albo esta mañana de lunes hasta el salón de Actos del Edificio Gil de Albornoz en la celebración del Día Internacional de la Educación Social en Castilla-La Mancha, organizado por el Colegio Oficial de la Educación Social de CLM, con la colaboración de  la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades de Cuenca.

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