Raül Refree y Niño de Elche, cuando todo se apague… 

Por José An. Montero

“Se apagará todo, como en un gran sueño”, resuenan los versos del poeta Yannis Ritsos en la voz de Niño de Elche. “Se apagará como un brazón, se apagará como un corazón. De ayer, mañana, ayer, antes de ayer”. El fuego, en su eterno retorno, “se consumió y se convirtió en fuego”, dejando tras de sí únicamente cenizas y ecos. Quizá se trate de una inmolación del propio personaje.

Muchas cosas, quizá demasiadas, han cambiado desde que en el verano pandémico de 2021 descubrimos, en este mismo patio del antiguo CIM, el universo compartido de Raül Refree y Niño de Elche. Entonces asistíamos a Ecstasis con la fascinación de quien se enfrenta a algo difícil de nombrar. Cinco años después, la sorpresa inicial ha sido sustituida por otra forma de conocimiento.

Durante este tiempo hemos podido profundizar en los espacios creativos de ambos artistas. Mientras Raül Refree abría nuevas vías de exploración junto a Aida Tarrío en Un final que parece un principio, Francisco Contreras regresaba al corazón del flamenco con Cante a lo gitano. Paralelamente, espacios como eXtrañas heterodoXias y la publicación de Cuando todo encaja y Conversaciones con un monje de madera permiten comprender mejor este itinerario creativo que ha conducido hasta Cru+es.

Mientras el calor de una alerta roja parecía convertir Cartagena en una prolongación del desierto y las noticias hablaban de la primera vez que las inteligencias artificiales se escaparon de los límites impuestos, Raül Refree y Niño de Elche propusieron un viaje hacia un territorio mucho más antiguo y profundo, ese punto primigenio de la conciencia humana en el que se intentó comprender la vida, la muerte, el dolor y el silencio a través del rito. Sin apenas solución de continuidad, Rodrigo Cuevas transformaría el Parque Torres en una celebración luminosa y festiva. Dos formas distintas que es posible entender de manera individualizada.

Quizá ahí resida la singularidad de Cru+es. Su imaginario está construido con cruces, salmos, aménes, letanías y poemas de Yannis Ritsos, Thomas Merton, Ernesto Cardenal o Rainer Maria Rilke, tratando de recuperar la experiencia del ritual compartido en una sociedad cada vez más aislada entre algoritmos y ruido permanente.

En Cuando todo encaja, Raül Refree reivindica la intuición, el error y la escucha como motores de la creación artística. En Conversaciones con un monje de madera, Niño de Elche convierte un diálogo imaginario en una reflexión sobre el silencio, la identidad y la contemplación. No sé si Cru+es podría entenderse como la prolongación sonora de esas páginas, pero es difícil evitar esta lectura.

Cinco años después de presentar Ecstasis en este mismo patio, dominado entonces por la improvisación y el trance, Cru+es es casi una letanía, un ritual en el que las piezas se suceden en el orden previsto.

Sintetizadores, subgraves, órganos electrónicos y texturas ásperas conforman una arquitectura sonora en la que Refree evita cualquier exhibición de virtuosismo. La voz de Niño de Elche, como contrapunto, habita el susurro y el lamento contenido. Ambos parecen compartir la convicción de buscar la emoción por encima de la perfección técnica.

La escenografía diseñada por Marta Pazos busca el espacio ritual y el claroscuro donde puedan habitar tanto la música como el silencio. Cru+es pide atención y escucha, algo bastante complicado en un mundo acelerado y automatizado. Estas piezas devuelven a preguntas que aún no hemos conseguido responder, desde un lenguaje artístico de tono espiritual.

Cru+es, de Raül Refree y Niño de Elche. Dirección de arte: Marta Pazos. Patio del Antiguo CIM (Cartagena). La Mar de Músicas 2026. 23 de julio de 2026.

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