Paseo sonoro en Tragacete: Del murmullo del agua hasta la catarata.

Mañana de domingo en el campamento-hostal de Método Móvil en Tragacete. Al amanecer el cielo amenaza lluvia, incluso amagó varias veces con arrancarse a llover mientras el equipo del taller de Podcast desayunaba en la terraza preparándose para iniciar el paseo sonoro acompañados de Cristina Palmese y José Luis Carles, directores del Paisaje Sensorial Office-Lab y creadores del programa creadores de Radio Clásica “La Casa del Sonido”. 

Esta práctica crítica de paseo hasta el paraje de la cascada del Molino de la Chorrera por el que transcurre un recién nacido río Júcar. Antes de iniciar el camino, unos minutos de parada para conectarse con el sonido en todas direcciones, desde el interior individual al exterior. Cinco minutos de atención profunda, con los ojos cerrados escuchando el entorno en una posición cómoda situando tu cuerpo en el lugar, que servirá para comenzar a prestar atención al espacio resonante. 

Visualizar, grabar sonidos, diseñar, escribir o coreografiar sirvió para recoger la información usando el potencial de la tecnología y los medios digitales para establecer la relación con el medio. No como documentación fría, sino como parte de una experiencia vital en la que el agua acaba convirtiéndose en el elemento articulador del paseo sonoro. 

El camino arranca en las huertas de Tragacete, donde Vicente tiene instalada su huerta ecológica por segundo año, al lado de la de Apolonio, que lleva cultivando la misma tierra desde generaciones y con el que intercambia semillas y experiencias. El agua llega encauzada y riega algunas huertas por inundación y otras por goteo. 

Caminando en fila, intentando prestar atención a los ritmos, al espacio disonante. A un lado la roca, al otro el río del que van aflorando los sonidos y que ha ido construyendo el paisaje comiendo las rocas calizas. Agua como elemento articulador que según palabras de Palmese se convierten “casi en una metáfora del pueblo”. 

Un camino que se separa del asfalto para cruzar el río y acercarse hasta las cascada, donde, como en una narración, se produce un clímax medible a través del sonómetro. El ritmo de la cascada de las Chorreras golpeando contra las rocas. Silencio de voces humanas. Este es nuestro momento.

Texto José An. Montero / Fotos: Quique González y Cristina Rojas.

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