Miguel Hernández, café con leche y galletas

Por José An. Montero

El festival DPalabra siempre reservó un espacio para la poesía. Aún resuenan en esta sala 2 del Teatro-Auditorio de Cuenca los versos de Ernestina de Champourcin, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Carmen Conde y Concha Méndez, musicados por Sheila Blanco, allá por 2020, última edición del DPalabra, en la que era absolutamente inimaginable lo que íbamos a vivir apenas un mes después. 

Aquel concierto finalizó con los versos de Rosalía, “Si cantan, eres tú que cantas,/ si lloran, eres tú que lloras, / y eres el murmullo del río /y eres la noche y eres la aurora”. Han tenido que pasar cuatro años exactos para que el DPalabra regrese a esta sala Theo Alcántara y los versos vuelvan a brotar de las paredes, como humedades que calan los huesos y entran hasta el alma. 

Y no pudo ser de otra manera. Tenía que ser Miguel Hernández. José Manuel Garzón recupera en ‘Palabras de Miguel’ los mimbres que construyeron la mítica obra de teatro ‘Imagen de tu huella’ de la compañía La Carátula estrenada 1992 con motivo del cuarenta aniversario de la muerte del poeta y que contaba en el elenco, además del propio Garzón, con Antonio González y Cristina Maciá Mateu, y la voz de Francisco Rabal

Las tardes de café con leche y galletas junto con Josefina Manresa, viuda de Miguel Hernández, van dibujando una nueva silueta del poeta, la de amante, esposo y padre. La cara familiar e íntima del poeta del pueblo. En una pequeña caja de latón guardaba Josefina la correspondencia íntima con el poeta. “Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios, y son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos”, escribía el poeta enamorado. “Mi enamorada Josefina de mi vida, la mujer más preciosa del mundo y de toda la tierra…”.

Una narración epistolar que arranca tomando la voz de Garzón en febrero de 1936 y finaliza en marzo de 1942 con la muerte del esposo en la cárcel de Alicante. Un amor que cruza los seis años más trágicos del siglo XX español. Cinco años en los que cada tragedia es sólo la antesala de una tragedia mayor. Los primeros tiros por las calles de Madrid. Los primeros bombardeos. Las primeras hambres. Las trincheras. La derrota. La primera cárcel. La segunda cárcel. El intento de destrucción de su obra. La muerte de su primer hijo. La tercera cárcel. Y así en una cadena infinita que podría atravesar de punta a punta todas las tragedias de Shakespeare. 

Y sin embargo, Miguel es luz, alegría y esperanza en sus cartas a Josefina. “El manicomio en que me metan sean tus labios y tu boca”, escribe el poeta al que los días de su boda y luna de miel, o los once días de libertad antes de volver a caer preso son los rayos de sol que iluminan cada día de prisión. Orihuela, Madrid, Palencia, Ocaña o Alicante son los puntos de origen de cada una de estas cartas. 

La voz de José Manuel Garzón, acompañado al piano por el joven Daniel Ferruz, va desgranando la historia de amor reconstruida a través de la correspondencia, los poemas y los datos biográficos. Palabras que se van tejiendo entre la prosa y el verso, entre lo hablado y lo cantado, hasta hacer saltar las lágrimas, pues es difícil salir indemne de esta historia. 

“A lápiz y deprisa, porque pluma solo hay para dos o tres”, abre su corazón el Miguel Hernández, amante, esposo y padre. Cuerpo de poeta destinado a fosa común. Comprado al carretero durante el camino. Miguel sólo volvió a salir de la celda para ir al nicho 1009 del cementerio de Alicante. “Aunque bajo la tierra mi amante cuerpo esté, escríbeme a la tierra que yo te escribiré”, reza el epitafio de Miguel Hernández. “Pase a desinfección”, dijeron en la prisión. Como si eso fuera posible. 

“Retoñarán aladas de savia sin otoño / Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida / Porque soy como el árbol talado que retoño / Aún tengo la vida, aún tengo la vida”, con estos versos del poema “Para la libertad” musicados por Serrat y con el público puesto en pie cantando a coro con lágrimas aún en los ojos, cerró el concierto José Manuel Garzón en esta noche poética del festival DPalabra. En la que la más roja sangre del poeta, la del amor, reproducida se queda. 

‘Palabras de Miguel’, por J.M Garzón y Daniel Ferruz. Teatro Auditorio de Cuenca José Luis Perales. Sala Theo Alcántara. 16 de febrero. 21:00 horas. Festival DPalabra 2024.

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