Margarita Pardo: “Los Servicios Sociales son imprescindibles para la sostenibilidad de los territorios rurales”

Por José An. Montero

Conversamos sobre la importancia del Trabajo Social en la crisis actual con Margarita Pardo Alfaro, profesora universitaria recién jubilada y pionera en la creación de los servicios sociales rurales en su etapa como trabajadora social y que también fue directora general de Acción Social en Castilla-La Mancha.

En una sociedad con mucha tendencia a sangrar por sus puntos más débiles, los trabajadores y trabajadoras sociales son “las plaquetas” que tiene la sociedad para evitar desangrarse, denigrarse, deshumanizarse. Considero que son profesionales esenciales, por ejemplo durante esta pandemia, han tratado de orientar y ser la correa de transmisión entre las políticas sociales y los ciudadanos en situación de vulnerabilidad. Con la democracia dejaron atrás la denominación de asistentes sociales y el concepto de caridad para convertirse en garantes de la justicia social. 

Margarita Pardo es una de las figuras de referencia de la profesión en los últimos cuarenta años. Una profesión ejercida intensamente desde la España vaciada, desde lo rural, desde la Universidad de Castilla-La Mancha y desde las instituciones públicas, ha sido fundamental para la transformación de una profesión sin la cual la democracia sería mucho más frágil. Tras treinta años de docencia universitaria, echamos la vista atrás para ver cómo ha cambiado la profesión y para mirar al futuro sobre los retos que esta crisis sanitaria y económica nos plantea como sociedad. 

Con la Transición se sustituye el concepto de caridad por los servicios sociales públicos, ¿qué papel jugó el Trabajo Social esta transformación?

El trabajo social se ha podido desarrollar más a partir de la democracia, con el desarrollo de la Constitución, con el estado democrático y de derecho, se ha ido auspiciando y amparando la creación de los servicios sociales de carácter público. Servicios que pretendían ser y garantistas, es decir, como derecho ciudadano. A partir de ahí se abre el portón inmenso a que la Administración Pública ponga en marcha todo lo necesario para garantizar a los ciudadanos de nuestro país unos servicios sociales de calidad, unos servicios sociales garantistas, no caritativos, sino por derecho, ahí es donde se ha desarrollado el Trabajo Social, en ese caldo de cultivo. Antes de la Constitución, ¿Qué servicios sociales públicos había? casi ninguno. Era todo privado y por parte del estado ayudas asistenciales y benéficas, con fondos limitados, en donde la figura del trabajador social era casi testimonial.

¿Una profesión vital para garantizar los derechos humanos?

El trabajador social es un profesional que ejercita una disciplina relativamente joven y que está basada en la relación de ayuda, pero no en una ayuda voluntaria, altruista o caritativa, sino una ayuda profesional basada en derechos sociales, que se ha ido desarrollando a través el desarrollo del Estado de Bienestar, de los Servicios públicos, de los servicios sociales que se han ido consolidadndo a lo largo de estos 50 años en España. El Trabajo Social es una profesión joven que ha sabido adaptarse a las necesidades sociopolíticas que se han ido produciendo, convirtiéndose en el conductor y el observador del cumplimiento de los derechos humanos en los entornos donde se desempeña su profesión. Sea éste la salud, la educación, los servicios sociales de atención primaria o aquellos ámbitos que tienen que ver con la cooperación al desarrollo. Allí donde un trabajador/a social desarrolle su labor hay una constante de observación de los derechos humanos en el cumplimiento cotidiano, en el mejor sentido y en el mejor hacer de su labor. 

¿En los últimos años ha crecido la especialización y han aparecido nuevos profesionales?

Han pasado los años suficientes y hay muchas otras profesiones que se han ido desarrollando, buscando perfiles, buscando abarcar otras áreas, otras perspectivas de la intervención social o de las necesidades sociales o de las propias aspiraciones e inquietudes del estado, para llegar más y mejor y especializar también los ámbitos de intervención en algunos sectores. Tenemos grados medios y superiores (integración social, animación…) que también prestan su actividad profesional en el sistema de Servicios Sociales, los educadores sociales, también la psicología social, el derecho, el derecho laboral, y también postgrados y especializaciones, en ONG’s, en ayuda y cooperación al desarrollo, con entidades que trabajan con inmigrantes para defender sus derechos y garantizar el trato y reclamar derechos humanos que rayan la vulnerabilidad más absoluta en los estados desarrollados. Tenemos una concurrencia magnífica y todos formados para hacer esa piña interdisciplinar y trabajar mejor, con más eficiencia, con una respuesta más inmediata al menos desde el ámbito profesional. Otra cosa es si hay o no recursos económicos que inviertan en equipos más completos, pero el potencial, el recurso humano está preparado para esta circunstancias.

No debe ser fácil enfrentarse cada día a la realidad

Cuando se tiene predisposición y compromiso, es un trabajo muy difícil, efectivamente. Tienes que ser una persona madura y seguir evolucionando permanentemente. Tú nivel de consciencia personal tiene que estar permanentemente evolucionando, porque si no te quemas. En muchas situaciones laborales se te plantean injusticias y dilemas, que pueden dejarte fuera de combate. Por eso también hay muchas personas que se han tenido que proteger y realizar un ejercicio más tecnócrata y menos implicado en el cuerpo a cuerpo. Pasa como en todas las profesiones. Es cierto que estar ahí, requiere una cabeza bien amueblada, muy bien preparada y un nivel de consciencia, una evolución personal muy firme y muy comprometida consigo mismo. 

En la situación actual, ¿no da la sensación de que se lucha contra gigantes imposibles de vencer?

A veces nos quemamos porque nos creemos imprescindibles y cuando nos damos cuenta de que no damos abasto, que no somos nada, que somos unos piltrafillas, pues nos decepcionamos y nos quemamos. Ese es el compromiso. Es decir, tú no eres nada, eres simplemente un eslabón en una cadena de apoyo, de ayuda: uno más. Y cuando tú no crees que vas a salvar el mundo, es cuando realmente, a lo mejor, se da la posibilidad de que lo salves. Es una cuestión de ego, fundamentalmente de ego, y de madurez. Por eso digo que es imprescindible evolucionar a nivel de consciencia personal. Si no evolucionas, te quemas. A lo largo de tu aprendizaje, en la práctica profesional, donde te ha ido tocando, tú también tienes que ir madurando como ser humano y darte cuenta de que no vas a salvar el mundo. Solo vas a ser la mano que coge y la mano que tiende, porque alguien te salva a ti también cada día, y a lo mejor es la persona que viene a pedir ayuda. Curiosamente, quien te viene a pedir ayuda, que se supone que está tirado, amargado, que no tiene recursos a veces es el que te salva, ese es el que te salva, el que da sentido a tu vida. Porque ahí es donde ves que todo lo que sabes puede ayudar a esa persona que te ha pedido ayuda. Pero no eres nada, porque están las leyes, las devoluciones en caliente, está el trato que damos inhumano en las fronteras, y todo lo que se nos escapa, se nos escapa.

¿Cuál es la situación de los Servicios Sociales en el medio rural?

Aunque los grandes medios reflejen fundamentalmente la realidad de las grandes ciudades, España es un país con mucho espacio rural. Desde que en el año 1985 se iniciaron los primeros Servicios Sociales de base en el medio rural ha habido una inversión importante de los gobiernos regionales para mantener la atención en los entornos rurales, pero claro los Servicios Sociales tampoco son suficientes para fijar la población en el medio rural. Sí que contribuyen a fijar la población, a mantenerla, pero no son suficientes. De hecho, hemos tenido ocasión de comprobar que contribuye a fijar población, porque en la etapa del Gobierno de Cospedal en Castilla-La Mancha, que aniquiló un 50% de los Servicios Sociales en el medio rural y desaparecieron muchísimos mayores y muchísimas familias que vivían y trabajaban, y eran atendidas en el medio rural. Es decir, personas mayores que tenían su ayuda a domicilio, comidas a domicilio y que podían vivir en su casa, porque mantenían su nivel de autonomía. Desapareció la ayuda a domicilio, desapareció el servicio de comedor a domicilio, la lavandería a domicilio y los abuelos se tuvieron que ir a una residencia a la cabecera de comarca o de capital: éxodo. Y las personas que trabajaban también tuvieron que salir de ahí. En Castilla-La Mancha se han recuperado con respecto a la etapa Cospedal, pero no están donde debieran, tendría que invertirse mucho más. 

¿Cómo influyen los Servicios Sociales para evitar la despoblación del mundo rural?

Los Servicios Sociales son un aspecto necesario para la sostenibilidad de los territorios. Hemos tenido posibilidad de comprobar empíricamente que los Servicios Sociales sujetan población al territorio, pero no es suficiente. Tiene que haber políticas activas muy bien diseñadas para que el medio rural mejore y ofrezca oportunidades a jóvenes que no quieren vivir en las capitales. No digo Cuenca, porque Cuenca también es una ciudad pequeñita, casi como un pueblito grande. Pero tenemos Madrid y Valencia absorben mucho capital humano de nuestra región y eso sin contar la emigración a otros países europeos. Fijar población requiere unas políticas muy compactas desde el punto de vista agrícola, ganadero, medioambiental y productivo, medios de comunicación, acceso a Internet,  la Agenda 2030.

Esta entrevista de José An. Montero y Silvia Trujillo para CuencaOn se publicó en distintas versiones en Las Noticias de Cuenca, La Circular, CuencaOn, Nueva Tribuna y fue compartida en la portada del Diario Público.

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