Una taza de café que cruza el océano

Por José An. Montero

Como si fuera una botella lanzada al mar, esa tacita de café de Mondomeraki cruzó el Atlántico una vez para llegar a la norte de la Península Ibérica, se vino hacia la meseta castellana hasta encontrar un pequeño y viejito parque en el centro de Cuenca. Allí volvió a bailar el café con pan y su canción volvió a cruzar el océano atlántico para llegar de nuevo hasta México.

Emociona saber que una cosa chiquita que pasa en un parque de Cuenca, cuando se hace con arte y con sentimiento, puede interesar en un lugar tan lejano y tan importante como México DF. Escribí junto con Dulce Moctezuma sobre la actuación de Mondomeraki en la edición de 2019 de Titiricuenca y lo ha publicado la revista mexicana Picnic, una de las revistas sobre cultura internacionales que sigo desde hace tiempo. Realmente estoy emocionado. También gracias a Alex Basha por sus maravillosas fotografías, como siempre.

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