Jueves, 14 de junio. A diferencia de ayer, hoy el sol apareció con fuerza y decidimos aprovecharlo. La luz directa fue generosa y los clorotipos respondieron con nitidez. Algunas formas comenzaron a revelarse con una delicadeza que emocionó bastante [Ivette Veles]. El día transcurrió entre la recolección y la exposición de plantas, un ir y venir del campo a la mesa de trabajo, con un buen flujo, aprendiendo de errores previos, en una conexión profunda con el proceso. También aprovechó para realizar un registro fotográfico de los clorotipos. “Este proyecto se ha vuelto un pequeño homenaje a sus ritmos, a su manera de habitar el mundo, una escritura vegetal que no se lee con palabras, sino con luz, sombra y memoria” [Ivette Veles].

La mañana también estuvo dedicada a la última cianotipia, que quedó bastante bien. Además, hubo un aprendizaje compartido: cómo se cardaba la lana antiguamente, con cardos —de ahí lo de “cardar”— [Gloria Nieto].

El buen ambiente se respiró desde el desayuno. “Nos juntamos Melisa, Miki, María Herreros y, un poco más tarde, Laura, para desayunar al aire libre” [Laia Skovsted]. La brisa y el buen tiempo invitaron a quedarse. La colcha de patchwork siguió creciendo, cosida a mano, entre comentarios y miradas de quienes pasaban por allí. “Tan solo me hizo falta una taza de té y los buenos comentarios y miradas de las personas que pasaban por allí” [Laia Skovsted]. Paco, un señor entrañable, se acercó con humor: “¿Vas a seguir con el ajuar?”. Y una respuesta interior se quedó flotando: “Quién sabe, igual este proyecto tan solo conforma una pequeña parte de algo mucho más grande” [Laia Skovsted]. La mañana terminó con una compra de joyería artesanal a Chus, recreacionista histórico del pueblo.

Por la tarde, hubo otra escena del corto de Toni Villegas. Más tarde, un rato tranquila en la habitación, trabajando con el ordenador. A última hora, cuando el sol ya no era tan fuerte, comenzó el afieltrado de bolitas de lana hechas en los últimos días, entre algunas señoras del pueblo y compañerxs de residencia [Gloria Nieto].

Los planes de la tarde terminaron de hacer del día la jornada más divertida y didáctica de la semana. “No tenía plan alguno, pero Miki, María Herreros y Alma querían ver el nacimiento del río Júcar. Terminé uniéndome a ellos en el último segundo, y por ello le estoy agradecidísima” [Laia Skovsted]. El viaje incluyó el Estrecho del Infierno, praderas y barrancos monte arriba, el puente del medievo con Vicente, la herrería y casona tras los terrenos de ganado bovino entre Tragacete y Huélamo. Finalmente, los ganados de La Ali, pastando a sus anchas con sus crías [Laia Skovsted].

La noche finalizó con una cena al aire libre, bebida, música y muchas risas [Laia Skovsted].

Textos de Laia Skovsted, Gloria Nieto e Ivette Veles. Fotos: Laia Skovsted, María Brito e Ivette Veles

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