Cuadernos de Trashumancia 2.5 / Día 5. Por la mañana

Durante la mañana del lunes, el jardín de la Fundación Los Maestros fue espacio de taller, de conversación y de cruce entre lo doméstico y lo político. Nos reunimos en torno a telas, alfabetos bordados y palabras hiladas a mano para escuchar y experimentar con José Antonio Perona, diseñador multidisciplinario con una visión clara: crear experiencias visuales que conecten estética, funcionalidad y emoción.
Empezamos por lo familiar: el punto de cruz, presente en los recuerdos de nuestra infancia, en aquellas toallas con iniciales, en los manteles de Navidad, en los nombres de los niños cosidos en mochilas. Pero enseguida el gesto cambió de sentido. “El sentido no está en la técnica, el sentido está en cómo lo utilicemos”, dijo Perona, mientras mostraba un alfabeto bordado como quien despliega un archivo del tiempo.

Explicó que cada letra requiere su estructura, su trama, su ritmo. Nos habló de metáforas rurales, de objetos que, al ser descontextualizados, se convierten en otra cosa. Un lenguaje de cruces, píxeles, vasos de agua y días invertidos. “¿Cuántos vasos se necesitan por palabra?” preguntó, casi como invitación a medir los procesos en gestos, en esfuerzos, en cuidado. A lo largo del taller aparecieron referencias al arte pop, a la tradición oral, a las formas de construir desde el objeto lo que llamamos pueblo. Tejiendo palabras en común [Paz].
Texto: Laura Martínez Oviedo, Paz García Blanes y María Brito / Fotos: María Brito
