PODCAST | Algazara: «Cada vez hay más jóvenes que se suman a la energía de lo propio y del arraigo»

En este primer capítulo del año del Podcast de “La Circular” conversamos con Silvia Reguera y Lucía López, componentes de Algazara, que deslumbraron con su proyecto “Me lleva la corriente” en la pasada feria de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo. 

Hace mucho tiempo que cambió aquello que escribió Delibes en su magistral ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’: “Isidoro, ¿de qué pueblo eres tú?” o “Siéntate, llevas el pueblo escrito en la cara”. Ser de pueblo. Frases que pesaron como losas durante décadas y que estuvieron a punto de borrar la cultura tradicional si no hubiera sido por los y las “escucha viejas” que recopilaron y conservaron parte de ese mundo. 

Afortunadamente hay una generación de creadores extremadamente jóvenes que están considerando este legado como parte íntima de su ser y lo transmite con la naturalidad, la pasión y la emoción de quien está creando sintiendo que las raíces son una parte consustancial de su forma de ver el mundo. El Colectivo Algazara es el ejemplo de este talento que está brotando gracias a lo sembrado. Algazara es una voz nueva y fresca para la tradición pero también la pasión y dedicación por la música y la danza y el orgullo por narrar lo contemporáneo desde los códigos culturales de raíz.

Algazara, Silvia Reguera y Lucía López, forman parte de esta generación de nietas y nietos que llevan “El perreo hasta el suelo, la jota hasta el cielo”, como dice el grupo Delameseta formado también por Silvia, pero en este caso junto con Santi Sierra. Ambas pertenecen a una generación muy diferente a la que transmiten y poseen gran devoción.  Tanto Silvia como Lucía tienen siempre presente en sus diversos proyectos todos los valores artísticos que les han enseñado.  En el caso de Lucía, su familia, desde que era muy pequeña, le ha inculcado el amor hacia la música tradicional. Lucía López detalla: “En mi familia cuando nos reunimos cantamos, tocamos y bailamos”.  Y, por otro lado, a Silvia ha sido Lucía quien le ha introducido en este tipo de arte. Silvia observaba en su pueblo, en las fiestas, aquellos bailes y toques de pandereta que le dejaban perpleja.

Charros, jotas, perreos, pasodobles, dembow, electrónica, danza contemporánea y melodías inmemoriales forman parte de una esencia irrenunciable que pisa fuerte los escenarios sobre unas madreñas. Porque uno de los símbolos que caracterizan al Colectivo Algazara es su vestuario y, en especial, las madreñas. Silvia Reguera explica: “Las madreñas son uno de los elementos que he rescatado de mi infancia, de mi pueblo. En la zona norte de España son muy comunes y dependiendo de una zona u otra se llaman de una forma diferente. Las madreñas las usan cuando llueve para no embarrarse los pies, por lo que venía muy acorde con nuestro nuevo proyecto artístico Me lleva la corriente”.

El colectivo Algazara es la intersección entre las trayectorias de Silvia y Lucía. Silvia trabaja actualmente en la Escuela Profesional de Danza de Castilla y León en Valladolid, mientras que desarrolla su trayectoria artística entre Algazara y Blueberry Dance Project, un proyecto de Danza Contemporánea. Mientras tanto, Lucía lo compagina con el citado Delameseta, donde han publicado el tema ‘Ahora voy a cantar yo’ producido por Castora Herz y que aparece en el recopilatorio Codex Futura Vol.3, que recoge una serie de propuestas en las que se exploran  las diferentes sensibilidades musicales de la Península Ibérica a través de la música electrónica.

Agua fresca de la fuente que comparten con quien acude a sus espectáculos de danza: “Invito a todo el mundo que tiene aún un prejuicio hacia lo tradicional a que se anime a darle una oportunidad. Al fin y al cabo forma parte de nuestra manera propia de comunicarnos”. De esta forma las podemos encontrar en sus diferentes redes sociales bajo el lema “Danza de raíZ” con la “Z” mayúscula para acercarse de esta forma a la generación Z , a aquellos jóvenes que se unen a través de la fiesta. En sus propuestas artísticas buscan siempre que haya un contexto social que sea el hilo conductor del mensaje que quieren transmitir, de ahí sus representaciones en la calle, ya que pueden tener una mayor conexión con el público.

“Somos bailarinas y defendemos la danza como parte indispensable de la cultura tradicional, pero existe una dificultad enorme en rescatar los bailes tradicionales. Sólo se han conservado aquellas que se han ido repitiendo año tras año, pero muchas se han pedido ya.”, explica Lucía. Por ello, “Nuestra apuesta está siendo acercar esta danza y esta música a través de un contexto social, por eso también gusta mucho bailar en la calle donde todo es mucho más igual de igual a igual, donde puedes mirar a la gente. Cada vez que bailamos miramos a la gente a los ojos, cada vez que cantamos se la cantamos mirándoles a los ojos, esa es nuestra manera de conectar”.

Algazara pertenece a ese “ambiente” de cultura tradicional que está viviendo en estos momentos Valladolid, “por fin nos hemos plantado y hemos dicho, estamos aquí y nuestra cultura es también de calidad. No me tengo que ir a Barcelona, Madrid o Sevilla para hacer cultura de calidad, es esa cabezonería bonita de decir que en mi tierra también hay esto y queremos hacer nuestro proyecto en nuestro lugar de origen porque queremos que también aquí las cosas se levanten. Creo que está pasando eso, que nos hablamos unos a otros y nos vamos sumando a esta energía de lo propio y del arraigo. Es la necesidad de mostrar que Castilla completa mola mucho. Es un movimiento muy bonito que está haciendo que la cultura tradicional despegue y florezca”, dice Lucía. “Es increíble vivir en la Meseta en estos momentos desde el punto de vista cultural”. 

“Nuestro objetivo principal no era acercar a los jóvenes la tradición, sino que como jóvenes utilizamos la tradición como nuestra forma propia de expresión”, explica Lucía López. Algazara inició su trayectoria con la década presentando un proyecto al que llamaron ‘Alienados’ que hablaba sobre el uso excesivo de los móviles.  Al año siguiente presentaron Tékne, una propuesta que tenía como objetivo hacer reflexionar al espectador sobre el uso de la tecnología, pero finalmente se quedó como mera parte de su proceso de investigación, sin llegar a distribuirlo al público, debido a varios motivos, entre ellos, la dificultad, como grupo emergente, de lograr todos los elementos técnicos necesarios para poder representar el espectáculo. A partir de ese momento, se enfocaron en divertir, en el juego. Así lanzaron 2º Apellido, una propuesta que nace a raíz de un trabajo de clase de Lucía López. Esta obra se centra en la mujer, en la importancia de que las personas conozcan a ciertas mujeres que hicieron historia y, a pesar de ello, se quedaron en el olvido. Un camino que les llevó a presentar en agosto del año pasado en la Feria de Teatro de Castilla y León su nuevo trabajo Me lleva la corriente. “Es un juego para niños, aunque también conecta con los más mayores”, explican. En esta propuesta artística el principal protagonista es el agua, debido a la importancia que tuvo tiempo atrás cuando en los hogares no había accesibilidad a este bien tan preciado. “Era en el momento de su recogida cuando se mantenían los encuentros sociales. ¿En cuántas fuentes se reunían los enamorados en secreto? ¿Cuántos niños jugaban con el agua?”.

Podcast y entrevista realizadas por José An. Montero, Itziar Orgaz, Paula Úbeda y Julio Urbán, con carátulas de Itziar Agudo, para La Circular.

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