
Resulta que el tatarabuelo de Marcos Martincano era Mariano de la Fuente, alias el Chavo, y por eso él, su tataranieto, es Marcos el Chavo. O debería. Porque aunque su madre se ponga a la izquierda y él a la derecha para hacer torrijas cada mes de abril, resulta que Marcos se marchó a estudiar a la capital y nunca quiso, o le dejaron, ser quinto.
Y aunque la larga cadena de mujeres haciendo torrijas no se rompiese, el hilo que nos une a la tierra hay quien lo cree roto. De pertenencia, de vínculos rotos, de tradiciones propias, aunque sean muchas veces crueles, trata ‘Hacer torrijas como acto de resistencia’ de Marcos Martiniano, presentada este jueves en la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo.

De Sotillo de la Adrada a Madrid, pasando por Tarifa, y dejando en cada parada, o sumando, raíces y vínculos. ¿De dónde somos? ¿Quién decide de dónde somos? Es la pregunta sustancial de quien siente sus raíces en un lugar al que le niegan la pertenencia. Un viaje de retorno al punto de partida que todo ser humano desea realizar en algún momento de su vida.
Un camino muy transitado últimamente, no siempre de manera sincera. Marcos lo recorre desde la danza contemporánea apoyada en la deconstrucción de los bailes tradicionales y que va alcanzando su verdad cuanto más se despoja de artificios, hasta culminar en una jota descarnada y extenuante dedicada a la Virgen de los Remedios. Con unos pocos elementos escénicos, un vestuario capaz de evolucionar con la trama, una intensa coreografía y un dramático fuego cruzado de luces, Marcos pone el dedo en muchas llagas y en muchas heridas supurantes, pero también es capaz de mostrar la ternura y el amor, la pasión por su gente.

Marcos camina por el arduo sendero de separar la herencia dura, rancia y seca, de la fructífera y poderosa. Reclama la herencia que no ha recibido, aunque sea contradiciendo a Eusebio Mayalde. Construyendo su alimento de creación contemporánea sobre los desechos de un mundo que ya no existe.
La credibilidad de su propuesta se la fue ganando sobre las tablas de la Sala Tierra. Con la mirada al frente, interpelando al espectador, más que con sus palabras, con su mirada y con su danza. Hijo de tierras duras que despedían a sus quintos cuando iban a regar con sus sangre lejanos campos, igual que ahora desarraigan el futuro.

En la mirada final de Marcos Martincano, Marcos ‘el Chavo’, a la metafórica tumba de su tío abuelo asesinado por la espalda, se condensa toda la verdad de quien parece haber escarbado con las uñas la tierra. Sin edulcorantes, sin idealizaciones, sin discursos huecos. Directo y sangrante. Latiente.
Marcos Martincano presentó su espectáculo ‘Hacer torrijas como acto de resistencia’ el jueves 22 de agosto de 2024 en la Sala Tierra dentro del programa de la Feria de Teatro de Castilla y León.
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