
El Concierto 12 de cARdeneTE SONADO 2024 “ecos de nuestra tierra’ a cargo de Implexis Melodiis se celebró el día 17 de agosto de 2024 en la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción
Celebrar el undécimo aniversario de la restauración del órgano histórico de Cardenete no es sólo recordar memorísticamente una fecha concreta, es volver a traer al corazón un alud de experiencias, sensaciones y emociones de todo un pueblo que, a raíz del convencimiento de unas pocas personas, se movilizó con entusiasmo para recuperar una joya de su patrimonio, prácticamente olvidada e inutilizada, para devolverla a la vida.
Vida prolija de la que somos testigos y por la que queremos manifestar nuestro agradecimiento más sincero.

IMPLEXIS MELODIIS (melodías complejas) conocedora de nuestro deseo e intención preparó un programa de música religiosa, principalmente barroca, que nos conectó para llevarnos a una comunión mística serena y pacificadora.
El hecho de que los intérpretes se colocasen durante el desarrollo de todo el concierto en la tribuna superior junto al órgano nos regaló una conexión más íntima a través de todas las obras mediante el sentido del oído, evitando (en gran parte) la mediación del sentido de la vista, lo que nos «obliga» a agudizar más el primero.
Mirando hacia la pintura mural del altar mayor, o hacia el artesonado, o cerrando los ojos, la deliciosa ejecución de las distintas obras nos conducía en un trayecto interior exquisito.

Couperin inició el recital en una pieza sólo para órgano dándole su lugar al instrumento que a partir de aquí y hasta el final sería el soporte del resto de voces, dirigiendo con habilidad al grupo y poniendo de mafiesto la capacidad, talento y sensibilidad musical de Javier Tortajada.
La fantasía n° 2 de Telemann y Syrinx de Debussy nos dieron la oportunidad de apreciar la maestría de Tomás Alcocer con la flauta travesera y su timbre limpio y cristalino, especialmente en Syrinx, transportándonos al universo mitológico de las ninfas, en contraste con el resto del programa. Destacamos la proyección del sonido de la flauta desde el coro alto, envolvente y sensual, sintiéndonos, como el dios Pan, seducidos por el silbo del viento entre el cañaveral.
Gounod, Ave María, fue la ocasión para disfrutar de la expresividad del violoncello de Alberto Campanero, hasta ese momento perfecto en la vital importancia que supone la función de bajo continuo.

Javier, Tomás y Alberto se fundieron en la Danza de los bienaventurados de Gluck en una sinergia equilibradisima y así, en esa misma sintonía, empastaron perfectamente con las voces de Pilar López y Mónica Martínez en el resto de obras: Vivaldi, Händel, Haydn, Bocherini, Mendelsohn, Gómez, Gounod, Delibes…
Tanto Mónica como Pilar, pese a su juventud, mostraron una formación completísima en cuanto al criterio estilístico para la interpretación de cada una de las obras ya de manera individual, ya a dúo. Con el vibrato adecuado y la emisión de voz limpia, potente, serena, sin fragilidades en ninguno de los registros grave, medio o agudo; no obstante al cantar desde la tribuna del coro hubiese sido más adecuado una mayor precisión en la dicción de los textos.

Un magnífico recital para proclamar la alabanza al Creador en agradecimiento por estos once años en los que podemos disfrutar del órgano histórico restaurado de Cardenete.
Texto: Antonio López Villar. / Fotografías A. L. V. y Mila Herreros.
PRÓXIMO CONCIERTO: MARAM (violín eléctrico y violoncello). Pop, tecno… Sábado, 24 de agosto, 23,00 h. Patio de la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción.
