Guti y los Rondadores, un cuento del confinamiento

Por Alba Martínez Vicente

Antes de pasar la página de la historia de Los Rondadores contra el Virus y continuar el camino queríamos dejar en negro sobre blanco lo que Guti nos contó una tarde de confinamiento de finales de abril. Unos días que hoy son recientes, pero que mañana estarán también en los cuentos. 

Ver mensaje de despedida de los Rondadores contra el Virus

Catorce mil personas se han reunido durante cada día del confinamiento al calor de la hoguera virtual de los Rondadores contra el Virus para cantarse rondas, romances, adivinanzas, trabalenguas o compartir las fotos de sus abuelos. Una vez comenzada la desescalada es el momento de guardar para el recuerdo todo lo compartido y aunque el proyecto se haya dado por cerrado formará ya parte de nuestra memoria.

Lo que comenzó como un encuentro entre amigos, se ha convertido en un manjar de cantos y tradiciones. Maribel Rodríguez, Jesús Tejas, Gema Román, Laura Martín o José Luis Gutiérrez,  identificados con la música de las cuadrillas y buenos narradores, fueron algunos de los promotores de este proyecto, que surgió de la necesidad de entretener, sentirnos cerca y combatir el miedo, a través de la música tradicional.

José Luis Gutiérrez, “Guti”, les propuso grabar una ronda a un grupo de músicos, Zabaleja, David Omaña, los Mayalde, los Entavía… gente de Castilla y León, con sensibilidad hacia la tradición, un poco más allá del folk. La publicaron y en cuestión de horas el hashtag #RondadoresContraElVirus estaba desmandado. Lo convirtieron en un grupo de Facebook en el que ya se han compartido casi cinco mil vídeos  de nombres consagrados de la música tradicional y también de aficionados desde sus casas o de ancianos desde sus hogares o residencias. “Le hemos dado voz a un montón de folklore dormido que había en las casas. Todo el mundo tenemos amigos que cantan folklore, pero siempre es como el friki de turno, solo cantan con su grupo de amigos, en su grupo de danzas, en su cuadrilla o en las fiestas de sus pueblos. En Rondadores, al ponernos a todos en el mismo sitio, que es la cocina, lo que ha hecho es decir todo el mundo a cantar, y la gente ha cantado” nos cuenta su creador Guti. 

Mensaje de despedida de Jesús Tejas Juncos

Hablamos con el contador de historias José Luis Gutiérrez. El zamorano “Guti”, creador de Rondadores contra el virus, es uno de los grandes contadores de historias que han aprendido a narrar escuchando a sus viejas, porque como nos cuenta en esta entrevista, lo ha sido siempre. Trabaja con el material oral que lleva recogiendo desde los catorce años en que su padre le compró su primera grabadora, Sanyo Autorreverse de cinta de cassette, con la que comenzó a grabar las voces de los viejos. A ellos llegó porque de pequeño le gustaban mucho las jotas y los bailes regionales, “allí aprendí que los que sabían de eso eran los viejos y no los grupos de coros y danzas o los grupos folklóricos. Después de los viejos me llevaron a los cuentos, a contar la vida de la gente. Todo mezclado”. 

Los viejos, como él los llama, las personas mayores son los más afectados por el Covid-19. Para Guti, está siendo un desastre de tamaño increíble. Lleva una semana en la cual, ha perdido siete u ocho informantes cercanos y muy queridos. “Gente con la que vamos mucho más allá de que me cuenten cosas. Hay algunos que he ido a la boda de sus nietos a conocerlos”. Hoy, nos relata, ha muerto Agapito Triana en Burgos, un referente moral para Guti. “Ha sido una de las personas cuya trayectoria vital más me ha marcado. Una persona criada en la mayor de las miserias, en la familia de los Tísicos, que les llamaban así en el pueblo. Se quedó sin padre ni madre y tuvo que sacar adelante a varios hermanos. Vivió la guerra en la cárcel y todavía estos últimos días se despertaba diciendo que vienen los californianos porque lo mandaron al frente de Estalingrado”.

Primer vídeo de Guti en Los Rondadores contra el Virus

Otra de sus amigas que también ha fallecido estos días es María de Nuez, una informante que conoció en el año noventa y uno o noventa y dos. Cuenta que ha peregrinando a su casa cada vez que tenía una duda “sobre brujería, sobre indumentaria, sobre baile, sobre cante, sobre pandereta, sobre tejidos, sobre teñidos, sobre el molino, con ella he hablado de todo, de todos sus problemas personales, de todos los míos. Son de esas personas que para mí eran indispensables”. Se ha muerto una mujer que ha sido grabada por todos los grandes folkloristas de este país, Gustavo Cotera, Eliseo Parra, o Davide Salvado, han estado todos en su casa grabando pandereta. 

“Esto es una debacle, pero la misma debacle en la que llevo treinta años cuando se me empezaron a morir los viejos”, confiesa Guti. Pero en esta situación es mucho más cruel, sin poder despedirte de ellos y sin poder abrazar a las familias. Lo que más le molesta “no es que los viejos se mueran por viejos, que se tienen que morir, las enfermedades vienen y arrasan, sino que los viejos hayan pasado de ser personas a ser un número en una residencia. Segregamos muertos de residencias y muertos de no residencias, me parece una cosa terrible”. 

“Los viejos han ido a las residencias, en la mayoría de las casos, en un ejercicio de olvido o de impotencia. Nuestro ritmo de vida no nos permite hacernos cargo de ellos, como ellos se hicieron cargo de sus padres. Masivamente, lo que antes era una cosa extraña, se ha generalizado y al final son sitios como duros y tristes”, explica Guti, que ha hecho trabajos en residencias y que ha ido muchas veces a contar sus historias.

Le gustaría pensar que sí, pero no cree que estemos aprendiendo a valorar a los mayores y su sabiduría. “Los viejos pasaron de moda y ahora están allí metidos en sus residencias y es muy poquita la gente que tiene ningún interés, a parte de la propia familia, y no siempre, por escucharles”. Son personas llenas de conocimientos que no se pueden perder con ellos, como afirma Guti “cuando tú pones una grabadora en una residencia, es una cosa increíble, es como si abrieras la tapa de la caja de Pandora. Yo he ido a contar cuentos a residencias donde había informantes míos o de pueblos cercanos, a la de Aliste por ejemplo, y cada vez que empiezas un cuento vas viendo cómo se ilumina en cada cara, es increíble”. 

Cuando Guti creó Rondadores contra el virus, tenía dos ideas rondando su cabeza, “Eusebio Mayalde, que es uno de los sabios más grandes que hay de la tradición, no como científico, sino como práctico. Siempre dice que los artistas, los niños pastores en la sierra, las mujeres cuando venía la peste y la guerra, y los hombres cuando van a la batalla, cantaban, porque el miedo se ataca cantando. Mi abuelo, que era otro sabio muy grande, de Santa Lucía de la Polvorosa, que hacía carros, me dijo que el miedo es la madre de todos los egoísmos, hablando de las cosas que pasaban en la guerra. ¿Por qué la gente era tan mala? Y me decía, no era mala, tenían miedo”. 

Ver más vídeos de los rondadores

Eso es lo que han hecho al conectar a las personas y sus cantos, es donde están trabajando. “Aquí todos tenemos miedo y lo único que tenemos es lo mismo que tenían nuestras abuelas. Al final, ellas tenían la cocina, las ollas, la pandereta, la botella de anís, pero nosotros tenemos todo eso y, además, las redes. Le propusimos a la gente que hiciera lo que sabía hacer, tocar en sus cocinas. Ha habido muchos retos, han contado romances, han hecho adivinanzas, trabalenguas, han enseñado las fotos de sus abuelos y han cantado a las profesiones. Hay esa necesidad, de hacer lo que hacía tu abuela para vencer el hambre y el miedo”.

La música para Guti es todo, desde cualquier punto de vista. En Rondadores contra el virus podemos encontrar desde rondas hasta nanas. Porque como Guti nos enseña, por un romance o por una nana de tu abuela han podido pasar tantas cosas, se ha  cantado tantas veces. “Una canción para dormir niños con hambre ha sido probada con tantas generaciones que claro que es efectiva, ¿cómo no va a ser efectiva una canción de amor que lleva enamorando a tus antepasados durante diez, doce o catorce siglos? ¿cómo no va a ser efectiva una nana que ha dormido a los niños en esas condiciones? Desde el punto de vista de quien la recibe funciona”. 

Uno de los vídeos compartidos por Mayalde

Si algo nos va a enseñar esto es a reivindicar lo rural, la forma de vida de los pueblos y el respeto por la naturaleza. “Resulta que ahora nos hemos metido en las casas, y nos hemos dado cuenta de que la máxima riqueza que podíamos tener en la vida no era tener un balcón en Madrid centro sino un corral en Zamora. Lo importante no era ir al centro comercial el sábado, sino comprar las verduras a la mujer de la esquina que se las está comprando al señor de las huertas que viene de Estremera del Tajo”, explica Guti. Hace poco escuchó en la televisión a Joaquín Díaz, cuando le preguntaron sobre la España Vaciada  “entonces Joaquín Díaz, que es otro sabio, se queda reflexionando y dice no si los de la España Vaciada sois vosotros, nosotros tenemos una España llena de valores, de conocimientos, de alimentos, de cultura, de paisaje… Estáis vaciados vosotros en las capitales, nosotros no estamos vaciados. Me quede con la copla y estos días le he dado muchas vueltas a ese pensamiento” confiesa.

Guti, sigue ahí, entre sus cintas, sus libros y sus fotografías, buscando un tema que proponer a todos esos Rondadores que desde sus casas luchan contra el virus, contra la monotonía, cantando todo ese folklore escondido en los pequeños rincones de este planeta, tan vacíos y tan llenos por dentro. Gracias por no dejar que se pierda la tradición de cada lugar, gracias por mostrarnoslo y gracias a todos los rondadores que piensan en sus abuelos cuando cantan. Va por ellos.

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