Gabriel Perezzan: “No son sólo somieres, son objetos convertidos en historias”

Por José An. Montero

Hasta el día 20 de diciembre puede visitarse la exposición ‘Archivo R.S.P.’ en la sala de exposiciones del Paraninfo Universitario del Campus de Cuenca.

Gabriel Perezzán, profesor titular de Escultura en la Facultad de Bellas Artes, fue antes que artista, caminante y observador que buscaba imágenes reconocidas en los caminos. “La imaginación también forma parte de nuestro instinto de supervivencia”, opina. Recopiló corazones petrificados o piedras con forma de corazón, según quien las mire, y ahora expone parte de su archivo de somieres reutilizados “como puertas practicables que dan acceso a cerramientos de huertos, prados, tepes, majadas…” en el Sala de Exposiciones del Paraninfo Universitario del Campus de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. 

Archivo R.S.P. es sólo la punta del iceberg de una curiosidad, una pasión o una obsesión que guió sus pasos durante cinco años buscando “estos artefactos que son también signos de paisaje”, un selección de un archivo más amplio de estos hallazgos donde, como dice Vicente Jarque en el jugoso texto que acompaña la exposición, cada “viejo somier se manifiesta como producto de una conciencia colectiva, la manera en que se adapta a las necesidades de cada lugar revela actitudes individuales muy dispares. Por así decir, cada fotografía oculta su propio relato imaginario”. 

Artefactos industriales transformados artesanalmente, que adquieren personalidad con la intervención humana, pero también con su ubicación que les da contexto, personalidad y una historia única, quizá por eso cada imagen va a acompañada con las coordenadas de su geolocalización y un código QR que lo ubica de forma precisa en un espacio y un tiempo concreto. Un código QR que servirá también como puerta que conecta la sala de exposiciones con la realidad, rompiendo esa cuarta pared simbólica y dotando de una tercera dimensión a las fotografías. “Sé perfectamente dónde está cada una”, explica Perezzan. “En algunas se ven pequeños detalles que me hacen volar la imaginación e ir un poco más allá. Cada una es una mirada hacia el paisaje vivido y transformado donde todo tiene una vida más allá de la mera utilidad”. 

En esta exposición hay somieres “muy antiguos y otros muy contemporáneos, incluso he llegado a reconocer muchos modelos, porque la mirada es subjetiva, obsesiva y selectiva. Vemos lo que queremos porque no podemos ver todo, todo el rato, a la vez. En cualquier centímetro cuadrado del mundo hay cosas, lo importante es observar”. Somieres reutilizados que la mirada humana convierte en el “attrezzo de un paisaje etnológico, de la misma manera que, por ejemplo, los encontramos en los paisajes holandeses de Pieter Brueghel el Viejo o de El Bosco, porque si a estas pinturas les quitáramos los personajes, quedarían infinidad de objetos como aperos de labranza, sillas, carros, cestas, toneles…”

“Montañas, mesetas, rocas cubiertas de líquenes, árboles en sus estaciones cambiantes, frondosidad, verdor, dureza, aridez, huertos, corrales, jardines, cobertizos, casas, el mar.. el Archivo R.S.P. tiene una calidad casi cinematográfica, una cadena de fotogramas individuales que se unen en una especie de «tour de España», una ruta, un viaje, quizás incluso una peregrinación”, escribe sobre el trabajo de Perezzan el crítico norteamericano George Stolz en otro de los textos que acompañan la exposición. Somieres que contribuyen a construir este paisaje humanizado que el artista, en un afán casi enciclopédico, ordena de norte a sur, de Mallorca a Estaca de Bares

Obviando el tiempo como elemento estructurador, los impulsa hacia un tiempo suspendido en el espacio que retrotrae a un “tipo de ingenio que podemos encontrar en el entorno rural, y demuestra que este tipo de usos permanecen totalmente ajenos a los prejuicios y estereotipos más propios de las urbes, más acostumbradas a la cultura de usar y tirar, un ejemplo de sostenibilidad y de protección del medio ambiente de esa España a la que nos empeñamos en llamar vaciada”, explica Gabriel Perezzan, “es la sabiduría del mundo rural que no tira nada”.

Texto y fotos de José An. Montero para LaCircular.es

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