
Esta mañana, aprovechando el sol cenital he estado terminando de exponer los 6 metros de telas que comencé a exponer ayer, a mi vuelta de Cuenca. El resultado no ha sido completamente satisfactorio, pero con algún arreglo, creo que lo podré dar por bueno.
Mientras se exponían las telas, he estado lavando parte de la lana que me dio ayer Paco el pastor.
Durante el café de la mañana les he presentado a varias vecinas del pueblo la idea de hacer un “fieltro-café”, básicamente tomarnos algo y charlar mientras hacemos bolitas de fieltro. De esta manera incorporo una dimensión colectiva y colaborativa a la obra que estoy desarrollando en esta residencia. Ellas han aceptado de buena gana y por la tarde nos hemos reunido en la sala de mayores de la Casa Don Casildo para hacer las bolitas de fieltro y compartir historias y anécdotas. Varias compañeras de la residencia se han pasado por este encuentro aportando su granito de arena, o su caquita de oveja, debería decir.
El broche del diablo ha puesto José Fajardo con un interesantísimo paseo etnobotánico por los alrededores del pueblo.
Texto: Gloria Nieto. Fotos: María Brito