Estival Cuenca en verde y tostado

Esta semana se ha presentado el cartel de Estival y, como viene ocurriendo desde hace ya catorce años, he vuelto a disfrutar de imaginar cómo contar visualmente cada edición. Es el único trabajo de este tipo que sigo realizando anualmente en una suerte de compromiso personal con esta iniciativa que creo que aporta tanto a la ciudad.

Mi papel como director de arte no deja sino el de buscar estudiantes universitarios o amigos que me ayuden a dar forma a las ideas que tengo en la cabeza. Este año he tenido la suerte de contar con la artista conquense María Herreros de la Fuente y con los ilustradores taiwaneses Lu Guan-Ying y Chen You-Lin, que han aportado su sensibilidad y su forma de entender el dibujo a una imagen que habla de transformación, de paisaje y de música.

La figura de Rocío Márquez fundiéndose con la roca de la Hoz del Huécar resume muy bien lo que siento que es Estival: un festival profundamente ligado a Cuenca y, al mismo tiempo, siempre dispuesto a cambiar y crecer.

Precisamente de cambios va también este cartel. Después de catorce ediciones trabajando con los azules y amarillos que todos asociábamos de manera natural a Solán de Cabras, tocaba enfrentarse a una nueva realidad visual. Al principio deshubica un poco abandonar unos colores tan reconocibles y tan ligados a la historia del festival y a Cuenca, pero nos lanzamos a buscar las posibilidades que ofrecían los verdes y tostados de Cervezas Alhambra. Al final tratamos de convertirlo en una metáfora de lo que ha sido siempre Estival: un proyecto que evoluciona, que se adapta y que encuentra nuevas formas de expresarse sin perder aquello que lo hace reconocible. Quince años después, sigue siendo el mismo festival que me enamoró desde el principio, aunque cada verano encuentre una manera diferente de contarlo.

Esta nota forma La (Mínima) de Circular en Substack la libreta abierta de La Circular donde se reúnen fragmentos culturales, imágenes, anotaciones, reflexiones y apuntes.

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