El eclipse que nos une

Por La (Mínima) Circular

Nunca alcanzamos imaginar que un eclipse pudiera unir, que pudiera hacerlo más que la victoria de la selección española en el mundial, que todo el mundo mirara al mismo sitio a la vez independientemente de ideologías y creencias.

Con los campos llenos de gente buscando un paisaje que guardar en la memoria. Buscando un lugar solitario o comunitario para verlo. Las redes se han llenado de imágenes similares. Fotos de gentes con gafas de cartón, con las que sólo se veía un punto en el cielo, mirando hacia arriba. Por una vez, la ciencia y la política coincidían sin fisuras. Aunque teorías alocadas también las hubo.

Pero por unos minutos vivimos la experiencia colectiva, como si hubiéramos adoptado una perspectiva más amplia de la vida, un murmullo colectivo que pasó a ser silencio colectivo superando toda la suma de individuales.

Claro que nos preguntaremos con el paso del tiempo dónde estábamos este día y recordaremos el paisaje en una locura colectiva similar a la del papel higiénico. Tan colectiva fue la mirada, que incluso dos de los grandes periódicos en papel utilizaron exactamente la misma foto de portada. Y eso que esto no es un hecho donde alguien pudiera tener la exclusiva. El cielo estaba ahí y hubo tiempo más que de sobra para hacer una foto a lo miliciano de Robert Capa. Pero la foto de Christian Hartmann (REUTERS) ha sido la imagen con la que recordarán los lectores de El País y los del ABC este eclipse. Qué grande.

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