Estela Miguel, la joven que cautiva escenarios con su personalidad artística

Por Jennifer Bernal

Espacios flotantes, naturaleza y universos paralelos

Por cintiavillavicencio

Cuando el recientemente fallecido Forges estaba empezando, pidió un consejo a los veteranos del oficio y le dijeron que lo único importante es que cuando alguien viera alguno de sus dibujos inmediatamente supieran que era suyo. A esto hay quien lo llama estilo y muchos artistas vagan eternamente buscándolo. La mayoría no lo encuentran nunca. Otros tienen ese algo indefinible e indescriptible que hace que sean reconocibles tras la obra, sea ésta un poema, una escultura, una pintura o una cerámica. Otros lo llaman personalidad. Sea personalidad o estilo, cuando vemos una obra de Estela Miguel, no nos hace falta saber quien lo firma. Tenemos la certeza que es una obra suya, porque Estela Miguel es una de las artistas jóvenes más personales e interesantes del arte que está llegando.

Estela Miguel es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Castilla-La Mancha y especializada en Cerámica en la Universidad de Bilbao. Traspasó fronteras en 2014 para adentrarse en la más profunda América Latina, concretamente en Brasil. Lleva participando en exposiciones colectivas desde el año 2011 y llevando a cabo las suyas propias desde 2014. Una artista de los pies a la cabeza que ha conseguido títulos y premios como Mujer&Arte de la Junta General de Castilla-La Mancha en la modalidad de Instalación o el Certamen de Artes Plásticas en Fernando Zóbel. Sus exposiciones han cortado los límites hasta llegar a Essaouira, Marruecos y ahora, Estela Miguel, les ha dibujado un par de alas hasta llegar a Radio Cultura para hablarnos del arte y de su nueva exposición ‘Poner la mesa’, que podrá verse hasta el 31 de marzo en Lamosa Cuenca.

‘Poner la mesa’ no es una obra totalmente individual sino que forma parte de un proyecto más ambicioso, llamado ‘Colador’, un manifiesto de dudas y orificios que habla de la relación entre el cuerpo y la conducta que realizamos día a día, esas que hacemos inconscientemente desde la infancia sin parar a pensar que están dedicadas a unos roles específicos. Esta exposición, montada explícitamente para LAMOSA, cuenta con piezas diferentes a exposiciones realizadas anteriormente. “En otras ocasiones los montajes de ‘Poner la mesa’ han sido muy diferentes a los de ahora. Me aburre muy pronto que las cosas siempre permanezcan en el mismo sitio. Me gusta poder adaptarme al espacio dependiendo donde exponga. Las piezas pueden tener diferentes lecturas según se miren” explica la artista.

En su página web (http://www.estelamiguel.com/) comenta que se ha dejado seducir por los objetos del entorno doméstico, esos que invitan a hablar del contexto, de las relaciones, del tiempo y del espacio que habitamos y nos transforma. En su último cartel, Estela Miguel juega con materiales como el granito, la esponja o la cerámica. Ella misma nos cuenta que desde el año pasado ha empezado a introducir más materiales en sus obras, sobre todo telas, porque desde muy pequeña ha sido una aficionado de la costura y la ha introducido en las obras para representar que “las telas también están arraigadas a un género determinado”. No obstante, no ha dudado en incluir estos materiales para establecer un contraste entre lo duro y lo blando, entre lo perdurable y lo caduco.

Estela ha compartido con nosotros su paso por la Facultad de Bellas Artes y nos ha contado que su mochila va llena de recuerdos del día a día en clase. “Esta facultad da la oportunidad de investigar cual es el camino y estilo de cada uno de los estudiantes que pasan por allí” explica. Sus primeras piezas las realizó con papel maché, pero su estancia en la Universidad de Brasil le hizo adentrarse en el amplio mundo de la cerámica. El proceso de creación le atrapó al ser muy lento y tener que ser constante en el tiempo para construir una pieza. En América tuvo la oportunidad de convivir con artistas muy diferentes de los que podemos encontrar en España. Estela señala que, gracias a esa etapa, pudo “contarminarse” de muchos artistas, puesto que compartir espacio con ellos hace inevitable “nutrirse de vínculos y referencias”.

Estela considera que, en ocasiones, el arte de los pueblos se queda en segundo plano y no ve la luz por cuestiones ya sean económicas o de difusión. “Si no nos vamos fuera no puedes conseguir ninguna exposición y te tienes que dedicar a otros trabajos. Esto no debería ser así, porque los pueblos ofrecen oportunidades casi mejor que las ciudades y te permiten trabajar a otro ritmo”.

En sus próximos proyectos, ha confesado que se alejará un poco de los trabajos pictóricos a los que estábamos acostumbrados y se moverá en el terreno de la Instalación o de la Escultura. Considera que estos campos tienen una “mayor relación con el cuerpo y es el espacio donde se junta todo, el color, la forma, el peso o el volumen”. No importa realmente a lo que te dediques, ni en qué técnica o función te centres, la cualidad más importante de un artista, para ella, es ser persistente en lo que hace, “volver y volver a lo que está haciendo una y otra vez”. Solo así se conseguirá una esencia propia y la autenticidad del trabajo único.

Texto de Jennifer Bernal. Fotografía de Carolina Hernando

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Estela Miguel durante la entrevista. Fotografía: Cintia Villavicencio

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El arte depende en gran cantidad de los puntos de vista, de las opiniones y de la forma en que se entienda cada obra. Estela Miguel Bautista, estudiante de Bellas Artes de la Facultad de Cuenca, que ahora está en la Universidad del País Vasco finalizando su carrera, nos cuenta los detalles de sus trabajos artísticos en la exposición que ha ofrecido en la Sala Pequeña de la Facultad de Bellas Artes de la UCLM hasta el pasado viernes, 7 de febrero.

Su trabajo consiste principalmente en «dibujo, instalaciones y grabado», según explica, con el objetivo de «intervenir en el espacio» con diferentes esculturas, dibujos u objetos. Así, sus inspiraciones son tanto la naturaleza como los frutos que nacen de ella. A partir de esas imágenes que automáticamente guarda en su cabeza, comienza sus creaciones, por ejemplo el dibujo,como ella misma dice, con un folio completamente en blanco y sin nada delante en lo que fijarse. De esta manera, los plasma «tal y como son», con la mezcla de diferentes soportes y con la reutilización de materiales en la mayoría de ocasiones. «Cuando tienes un volumen de cosas, puedes plantearte hacer una exposición» para articular las figuras en el espacio.

A un lado queda el realismo, y gracias a la divagación toma importancia la forma orgánica y el deseo de «eliminar el ángulo recto» y las formas convencionales, dos de los componentes esenciales de su obra. Se trata, como explica, de romper con esa singular cotidianeidad, de «evocar», no representar, para que, al ver la obra, nos transmita una sensación de que puede ser lo que tenemos en mente, dejando la puerta abierta a cualquier interpretación. Algo sugerente para todas aquellas personas que ven sus piezas y piensan que se puede tratar de una cosa u otra.

Lejos de lo convencional, que puede dejarse tanto para la fotografía como para el video, Estela prefiere dar lugar a otras creaciones que se encuentran «a medio camino entre lo abstracto y lo figurativo». Esto representa una subjetividad, que se puede encontrar en toda su obra, lo cual denota una caracterización única, una marca personal, algo que buscan muchos de los artistas hoy en día, con tal de distanciarse de las creaciones más clásicas, con el objetivo de obtener atención y que su obra tenga esa originalidad tan necesaria en muchas ocasiones.

Unas semanas atrás, participó en el Festival Internacional de Grabado para nuevos talentos en Bilbao, al ser seleccionada para exponer sus obras. «Siempre sorprende hacer exposiciones colectivas», afirma, ya que «siempre valoras los trabajos de los demás», que en muchas ocasiones sirven como inspiración, a pesar de que cada uno «tiene su línea de trabajo reconocible» con técnicas y piezas «muy diferentes». Siempre las exposiciones de este ámbito, tal y como relata, ayudan a conocer a más artistas y nuevas formas de trabajo. Estos trabajos quedan atrás en ‘Espacios cósmicos en construcción y otros lugares habitados’, la muestra que ha expuesto durante su visita a Cuenca, en la que ha pretendido crear en cada dibujo «pequeños espacios», en atención hacia las dimensiones en blanco, para crear mundos y seres flotantes que están «como en un sueño». Cada uno es un pequeño universo con sus particulares habitantes, en el lugar común de la sala. Así, el público se introduce en ese universo paralelo, o como ella dice «su mundo», compuesto por figuras flotantes, dibujos, piezas reutilizadas e instalaciones.

Estela Miguel es de Villarta, una pequeña localidad conquense, la cual supone en buena medida una influencia en sus obras, al ser un emplazamiento rural, que se aleja del ruido de la ciudad y de las formas urbanas. Hasta los dieciocho años ha estado «conectada» al campo, aunque considera que las cosas que se tienen en la ciudad «no las tienes en tu pueblo». La marca personal, la caracterización de las obras para que sean fácilmente reconocibles, está muy presente en la obra de esta artista, que empezó su afición al arte con los tejidos, hasta el momento en que «te das cuenta de tu estilo y tu forma de hacer las cosas», a pesar de que hace cosas muy diferentes. Esa marca personal para ella no es ningún problema, como comenta, ya que prefiere hacer sus obras sin caer a pensar la facilidad o no de que sean reconocibles.

La libertad en el momento de creación y elaboración es un factor clave, ya que todo sale de una manera más natural, al tener en cuenta que el trabajo se dirige «hacia donde tú quieras». Ello está presente en escalas y formas, ya que no es fácil saber y caracterizar cada forma y cada elemento. También para Estela recobra importancia eliminar los límites entre «papel y pared» en los dibujos, que son la base de su trabajo en el que los bordes cobran tanta importancia como el propio contenido, en concordancia con la naturalidad y la libre disposición de los objetos. El interés por los pequeños espacios y la evasión, con la relevancia de las figuras suspendidas que realiza «para mostrar naturalidad» son algunos de los ámbitos más importantes de su obra.

Marcas personales, elementos flotantes y características aparte, hay un momento en el que se debe poner los pies en el suelo, a la hora de hablar sobre la situación actual de la profesión artística, como cualquier otra. Dedicarse al arte es complicado, y ella no lo oculta. «Muchas veces tampoco quieren apostar por gente joven», ya que prefieren mojarse por artistas con cierto prestigio, para que exista una garantía de asistencia a una exposición. Esta es la realidad que tiene presente la artista, que reafirma sus gustos en trabajar «directamente en la naturaleza», lo cual es muy difícil ya que se necesitan «las infraestructuras adecuadas».

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