En Ciudad Rodrigo existen desde hace mucho tiempo una muralla, una frontera y una feria de teatro. La bonita muralla sirve de cobijo y sombra para los comediantes y la frontera, afortunadamente, ya sólo sirve para cruzarla y comer arroz con bogavante al otro lado. Es el rito del paso del teatrero verdadero. Dicen que antiguamente para poder cruzar esta frontera había que hacerlo escondido tras una nariz de payaso y volver camuflado entre claveles rojos. Es probable que sólo sean leyendas. Y si fuera cierto debió de ser mucho antes incluso de que existieran las fronteras. Ciudad Rodrigo está …