De colapsos, egos y supervivencias

Por José An. Montero
Portada del libro de Douglas Rushkoff ‘La supervivencia de los más ricos. Fantasías escapistas de los milmillonarios tecnológicos’ (Capitán Swing, 2023)

Mark Twain escribió en su día que es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados. Es algo bien sabido que todos son estúpidos menos nosotros. Y que esta máxima rige como máxima universal en cualquier lugar y época de la Humanidad. Únicamente nosotras y nosotros somos poseedores de la verdad revelada, única e indiscutible, porque si de algo anda sobrada la especie humana es de soberbia. Desde la catedrática universitaria hasta el frutero, pasando por el multimillonario legítimo o heredado, tiene todos y cada uno, la clave mágica que convierte los problemas de la Humanidad en problemas escolares de lo más sencillo de resolver. 

«Desde Lucy, nuestro primer antepasado, que se cayó de un árbol, se rompió un brazo y murió, pasando por el emperador chino Zhengde, que almacenó pólvora en su palacio antes de un festival de linternas o por el ejército austriaco, que se atacó a sí mismo en una noche de borrachera», en palabras de Tom Phillips que abren ‘Humanos’, la historia de la Humanidad no deja de ser también una breve historia de cómo la hemos pifiado y de nuestra incapacidad para prever el futuro.

Vivimos en un mundo en el que los más poderosos están buscando su estrategia de salida ante lo que creen un colapso inevitable. Al menos, esta es la tesis de portada del nuevo libro de Douglas Rushkoff que lleva por título ‘La supervivencia de los más ricos. Fantasías escapistas de los milmillonarios tecnológicos’ que acaba de editar Capitán Swing en España. Un tema del que podemos encontrar una abundante bibliografía que va desde el análisis más o menos riguroso de la realidad, hasta delirios enfebrecidos, pasando por todas las distopías posible. Basta con echar una pequeña mirada a la bibliografía generada tras el SARS-CoV-2. Sin embargo, ‘La supervivencia de los más ricos” es algo más y va un pasito más allá. 

Rushkoff lleva durante más de dos décadas, recordemos el brillante ‘Coerción. Por qué hacemos caso de lo que nos dicen’ (La Liebre de Marzo, 2001), abriendo de par en par las tripas de la cultura virtual a la mirada general. Mostrando las cartas marcadas de la ‘Mentalidad’, un sistema que requiere de un desenlace final dejando a todos atrás. 

Apenas doscientas páginas le sirven a Rushkoff para hacer una fotografía sistémica de la contemporaneidad y trazar una visión holística del presente que trasciende el mensaje de la portada para sumergirse en la ‘realidad’ e interconectar el cientifismo, la tecnoburbuja, la deshumanización, el gran reinicio, el gran despertar de la derecha alternativa, los algoritmos, la inteligencia artificial o las fake news, dibujando un panorama contemporáneo que supera el discurso de lo obvio. 

Un ensayo en el que abundan las referencias y las notas a pie de página que abren puertas para seguir profundizando en cada una de las cuestiones propuestas y en el que no faltan las citas a Dawkins, Steve Pinker, B.J. Fogg, Walter Lipman, René Girard, Cory Doctorow o Margaret Mead, sirviendo asimismo de red de apoyo para sobrevivir frente al tecnopensamiento contemporáneo. 

El estilo de Rushkoff algo de novelístico y muy adictivo, convierte a Gates, Trump, los Clinton, Musk, Al Gore, Zuckerberg o Bezos en los protagonistas de una historia que tiene tintes de tragedia griega o de spaghetti western en el que se sabe desde la primera escena que el enterrador será el verdadero vencedor. Pues en un mundo en el que las posibilidades de cambio parecen haber superado a la ciudadanía, como dijo Robert Scott, cofundador de Further Future, “Estamos dando forma al futuro. Estas no son solo las personas que pueden hacerlo, sino las únicas que pueden”. A lo que responde Rushkoff, “Esto somete nuestro futuro bienestar a los caprichos de adinerados individuos que creen saber más que nosotros”. A lo que responde, Ryan Holiday en su ensayo ‘El ego es el enemigo’ (Planeta, 2016). “Ahora, más que nunca, nuestra cultura atiza las llamas del ego. Nunca ha sido tan fácil ensalzarse, envanecerse”. Ego.

Este artículo de opinión también se publicó en gAZeta (Guatemala) y Diario 16.

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