Son de Madrid. De Lavapiés, concretamente. Tienen un repertorio que a veces hace que quieras cortarte las venas, o que a ratos te sientas como un indie puesto de speed. Carlos, el vocalista, baila en el centro del escenario con pantalones de tirantes, y el espacio se expande. La electricidad fluye en el espacio y me doy cuenta que en esa actuación hay más movimiento que cualquiera que haya visto sobre un escenario nunca. Rodeado de luces y bañado por el humo, llegas a pensar por un momento que no estás viviendo esto en tus carnes, que paseas por tu …