
Alejandro Santoyo, albaceteño nacido en el 2000, lleva años construyendo un universo propio dentro de la música de autor, un espacio en el que la poesía y la intimidad han sido los pilares fundamentales. Sin embargo, este camino no empezó con grandes producciones ni planteamientos ambiciosos, sino desde un lugar mucho más personal.
Su primer trabajo, Alquitrán y Espinas (2018), marcó un antes y un después en su trayectoria. Fue la primera vez que decidió llevar sus canciones al estudio, aunque fuera con una sencillez absoluta: guitarra y voz, con un tratamiento de producción prácticamente inexistente. El propio Santoyo reconoce que aquel álbum podría entenderse casi como un disco de maquetas, precisamente por la honestidad de su sonido. Aún siendo sencillo, este disco supuso el impulso definitivo que lo llevó a compartir su música con el mundo, dando inicio a una etapa de primeros conciertos que recuerda totalmente enriquecedora. La influencia de Migue Benítez, clave en todo este momento, fue lo que terminó de empujarle a dar el gran salto.
Con su segundo trabajo, El corazón es un órgano de fuego (2022), comenzó a formarse una mayor intención sonora. Y aunque en este álbum aún no se alcanza todo el potencial en términos de producción, sí que supuso un paso intermedio hacia una idea mucho más clara y completa de lo que realmente quería construir en el ámbito musical.
Toda esta búsqueda que se inició con los dos primeros discos, parece llegar a su forma más plena en Al otro lado de la épica, un proyecto que Santoyo define como “El cierre de una etapa de cuatro años de trabajo intenso”. En este nuevo trabajo discográfico, el artista ha apostado por explorar todas las posibilidades que sus canciones le exigían, sin escatimar en medios ni en recursos.

“Personalmente, sólo puedo agradecer a todos los implicados el enorme trabajo que han dedicado a las canciones” Alejandro nos ha comentado la necesidad de una buena organización durante todo este tiempo, ya que el disco cuenta con la participación de diez músicos y ha sido grabado en distintos estudios, todo de una forma completamente autogestionada.
Componiendo desde hace años y dedicando los últimos cuatro a este nuevo disco, el paso de los años es algo fundamental. El artista nos pone el ejemplo de Caballos perdidos, un tema de este último disco que fue escrito años atrás, pero que no había encontrado su forma definitiva hasta ahora, “El tiempo siempre pone a prueba las canciones y a veces algunas necesitan madurar para quedarse o para finalmente descartarse”
El salto respecto a sus dos trabajos anteriores no es sólo técnico, sino también conceptual. Santoyo defiende la necesidad de asumir riesgos cuando el proyecto lo pide, “Creo que un artista debe arriesgar si las canciones se lo piden e intentar derribar ciertos miedos que normalmente se encarnan en comodidades o atajos”. En este sentido, Al otro lado de la épica se presenta como una obra sin miedo a la expansión, tanto en duración como en capas sonoras, respondiendo así a la propia lógica interna de cada canción.
Más allá de todo lo musical, el álbum encierra también una reflexión sobre lo cotidiano. Para Santoyo, estar ‘al otro lado de la épica’ tiene que ver con poner en valor aquellos gestos invisibles que no ocupan titulares ni se viralizan en redes sociales: actos de amor o de generosidad silenciosos y desinteresados. Frente a una sociedad en la que estamos completamente saturados de estímulos y relatos grandilocuentes, el artista reivindica una épica más íntima, ligada a lo esencial y a cierta sencillez vital que, a su juicio, se ha ido perdiendo. “Creo que actualmente estamos atiborrados de estímulos y de ‘épicas’ de plástico que cada vez nos deshumanizan más y nos alejan de quien queremos ser”
El lanzamiento del disco viene acompañado de una cuidada edición física, un aspecto que el músico considera fundamental. Se encuentra disponible en Disquería (Albacete); en Café del Sur (Albacete) y en Discos Ámsterdam (Valencia); además de esto, también está la posibilidad de un envío directo, simplemente contactando a través de alguna de las redes sociales (@a_santoyo_). El formato incluye vinilo, CD, material gráfico y un libreto con las letras. “Aunque se trate de un proyecto completamente autogestionado para mí es imprescindible cuidar al público y que cada oyente se lleve a casa un producto atemporal y realmente cuidado”

En cuanto al directo, Santoyo ya tiene confirmadas algunas fechas clave. El 8 de agosto participará en el festival Traska Rock (Peñas de San Pedro), donde nos presentará un repertorio que combinará la esencia acústica del disco con una vertiente algo más eléctrica. Además, el 23 de octubre llevará el proyecto al completo a la Casa de la Cultura José Saramago de Albacete, en un concierto especialmente significativo por su carácter local e íntimo.
Además de confirmar estas dos fechas, el artista nos reconoce las dificultades que se plantean actualmente para encontrar sitios en los que presentar el proyecto. “Da la sensación de que la escena está absolutamente saturada y de que las salas están sobradas y desbordadas de propuestas musicales”. Aún así el artista mantiene la intención de llevar su música a otras ciudades, entre ellas Cuenca.
Además de esto, queríamos saber un poco qué podría pensar el Alejandro que empezó componiendo para Alquitrán y espinas del que a día de hoy ha terminado Al otro lado de la épica, y el autor nos confirma que, sin duda, se sorprendería bastante; ya no solo por la evolución técnica, sino también por la incorporación de influencias que, en aquel entonces, ni siquiera formaban parte de su imaginario musical.
Quizá después de todo la mejor forma de entender esta nueva propuesta sea a través de esa dualidad final. Ante la pregunta de si se siente fuera de lugar o al otro lado de la épica, Santoyo no duda: vive entre ambos extremos.
Textos: Llanos Santoyo / Fotos: Carmen Felipe