Por los caminos de la trashumancia circulan desde tiempo inmemorial el ADN de plantas, animales y personas que trazan conexiones invisibles entre unos territorios y otros. Semillas que viajan con el ganado y personas que establecen sus raíces en otros territorios son sólo la parte de visible de una especie de trashumancia milenaria que conecta unos espacios con otros situados a cientos, a veces miles, de kilómetros.

Esta propuesta tratará de visibilizar desde un punto de vista artístico estas conexiones invisibles que la trashumancia ha establecido entre plantas, animales y personas.

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