En apenas un mes, Tierra de Campos cambió el verde por el dorado del cereal maduro. Al caer la tarde, las iglesias vuelven a dominar el horizonte y recuperan una de sus funciones más elementales: ofrecer refugio frente al calor. La segunda ola de altas temperaturas llevó al FIMAC a trasladar el recital del Dúo Delphis, formado por la soprano Lucía Marsella y el laudista Luis Carlos Gallardo, a la iglesia de San Martín de Tours de Abarca de Campos. Momentos antes de empezar, el propio Francis Chapelet, genio de genios del órgano ibérico, abrió la puerta de la sacristía, observó el escenario y sólo dijo dos palabras: «Falta luz». Entonces se iluminó el altar mayor y el San Sebastián tomó posesión del concierto, ofreciendo una nueva lectura al programa dedicado a John Dowland.
Contemplar la música de John Dowland bajo la imagen de San Sebastián añade una dimensión inesperada al programa. En su soneto Martirio de San Sebastián, Julio Cortázar escribe que del sufrimiento nace “una música contraria” y que “crece su sombra y en la sombra danza”.
La imagen resulta especialmente sugerente. El cuerpo de San Sebastián soporta el martirio sin perder la serenidad, mientras la música de Dowland parece recorrer el mismo camino por la senda de la melancolía. El dolor no se convierte en exceso. Escuchar aquellos ayres bajo la mirada del mártir invitaba a pensar que la Inglaterra de Dowland y la Castilla de la Contrarreforma tenían grandes diferencias doctrinales, pero los lenguajes del arte eran sorprendentemente similares.
Y para bajar de ese encantamiento llegaron los aplausos que precedieron al bis de “Con qué la lavaré”. Entonces fue inevitable regresar al presente para volver a tomar conciencia de que la música que acababa de sonar tiene cuatro siglos y que también los tienen las puertas, las tallas, las inscripciones y las baldosas de la iglesia, que no dejamos de habitar en el pasado. “Es el pasado, estamos rodeados por el pasado, lo que ya no existe o sólo existe en el recuerdo”, como diría Bolaño.
Texto y fotos: José An. Montero.