Sirenas y libros que salvan vidas, con Ana María Ruiz López

Por La Circular

En el tercer convite del Bibliocatessen 2026, celebrado en Priego, la intervención de Ana María Ruiz López introdujo una experiencia vinculada al ámbito sanitario y a la mediación lectora. Enfermera del SUMMA 112, creadora de la Biblioteca Resistiré en IFEMA durante la pandemia y co-coordinadora del club de lectura para personal sanitario del SUMMA 112, Ruiz López compartió una práctica desarrollada en contextos de emergencia, donde los libros se integraron como recurso de acompañamiento.

Su microponencia, titulada Entre sirenas y libros… que salvan vidas, se apoyó en una idea clara: “la libroterapia no es algo exclusivo de las bibliotecas”. Desde su experiencia profesional, explicó el uso de la lectura como apoyo al bienestar físico, emocional y social, tanto en pacientes como en el propio personal sanitario. “El personal sanitario está desgastado, quemado, enfadado, enfermo a muchos niveles”, afirmó.

Ana María Ruiz López junto con Félix Albo, organizador del encuentro.

El relato se centró en los meses más intensos de la pandemia, cuando IFEMA funcionó como hospital de emergencia. “Eran naves grises, oscuras, sin ventanas”, recordó. En ese contexto, ante pacientes “perdidos, asustados, solos”, surgió una acción inicial sencilla: ofrecer un libro. “Le ofrecí mi libro, luego ofrecí más libros, luego pedí a mis compañeros que trajeran libros”. Esa iniciativa fue creciendo hasta dar lugar a la Biblioteca Resistiré.

Las donaciones llegaron desde distintos puntos del país. “De parte de España llegaron libros, audiolibros, cariño, consuelo, compañía”, explicó. Los pacientes podían elegir y leer o escuchar según sus posibilidades. Para Ruiz López, los libros funcionaron como apoyo emocional dentro del proceso asistencial. “Esos libros abrieron una ventanita a muchas personas”, señaló, destacando su valor como complemento al cuidado sanitario.

Tras la pandemia, la experiencia derivó en una línea de trabajo centrada en el propio personal sanitario. De ahí surgió el club de lectura del SUMMA 112. “Un espacio de encuentro que nos hacía mucha falta”, explicó. La lectura compartida permitió generar grupo y facilitar espacios de conversación sobre el desgaste profesional. “Curar es cuidar, consolar, acompañar”, resumió.

David Uclés durante su participación en el club de lectura del SUMMA 112. (Foto de la organización)

El club de lectura del SUMMA 112 ha contado con la presencia de autores y autoras de primer nivel, consolidándose como espacio de encuentro para el personal sanitario. Entre ellos, destacó la visita de Irene Vallejo, cuya participación fue especialmente significativa para el grupo, y la de otros autores de David Uclés, Luis Landero, Lucía Etxebarria o Marta Jiménez Serrano, que acudieron a dialogar con los sanitarios.

Los encuentros con autores dentro del club de lectura del SUMMA 112 abren espacios de conversación directa sobre la práctica asistencial y la experiencia acumulada tras la pandemia. Ruiz López explicó que se trata de “un espacio de encuentro que nos hacía mucha falta”, en referencia a la necesidad compartida de reunirse fuera del entorno estrictamente clínico. Ana María Ruiz López subrayó que el objetivo pasa por “empaticemos con el paciente, también con la familias”, situando la lectura como apoyo en la reflexión sobre el cuidado.

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