¿Y tú qué hablas? Bibliotecas y multilingüismo con María Muñoz

Por La Circular

En la tercera microponencia del Bibliocatessen 2026, celebrado en Priego, María Muñoz abordó uno de los retos más presentes en las bibliotecas públicas actuales: la atención a comunidades multilingües. Técnica I de seguimiento de Bibliotecas del Instituto Cervantes, Muñoz presentó una propuesta basada en la experiencia profesional y en el trabajo cotidiano con usuarios de procedencias diversas.

Su microponencia, titulada ¿Y tú qué hablas? Propuestas para una biblioteca al servicio de una comunidad multilingüe, partió de una afirmación compartida: “todas las bibliotecas son multilingües, aunque a veces no lo veamos”. Según explicó, la diversidad lingüística está presente tanto en grandes ciudades como en municipios pequeños, y forma parte del uso real de los servicios bibliotecarios.

Durante su intervención, subrayó que la lengua está ligada a la identidad personal y a los procesos de integración. “Enseñar o aprender un idioma va más allá del vocabulario”, señaló, destacando la relación entre lengua, cultura y reconocimiento mutuo. Desde esta perspectiva, la biblioteca actúa como espacio de acogida y mediación cultural.

En relación con las colecciones, Muñoz defendió un enfoque integrado. “No se trata de poner libros por idiomas en estanterías separadas”, explicó, sino de crear fondos que dialoguen entre sí y permitan conexiones entre lenguas y culturas. A partir de su experiencia en bibliotecas del Instituto Cervantes, mostró ejemplos de colecciones pequeñas que funcionan como punto de partida para el encuentro.

La ponencia incluyó propuestas de actividades desarrolladas con recursos ajustados y gran impacto comunitario. Entre ellas, intercambios de idiomas, clubes de lectura infantiles para familias migrantes, sesiones de narración oral y actividades lúdicas vinculadas al aprendizaje lingüístico. “Muchas de estas acciones nacen de observar qué necesita la gente y dejar que se apropie del espacio”, afirmó.

Uno de los ejes centrales fue el papel del personal bibliotecario. “No hace falta hablar todas las lenguas”, señaló, “hace falta saber escuchar y generar confianza”. La actitud profesional, la acogida y la colaboración con otros departamentos o entidades resultan claves para sostener proyectos de este tipo en el tiempo.

Su intervención conectó con realidades compartidas por bibliotecas rurales y urbanas, porque según concluyó, “la biblioteca es muchas veces el primer lugar donde alguien se siente parte de la comunidad”. Su propuesta situó el multilingüismo como una línea de trabajo transversal y necesaria en las bibliotecas públicas contemporáneas.

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